HACIENDO MEMORIA

 >>VOLVER a INICIO

 

PARA LOS HIPÓCRITAS QUE AHORA SE ALARMAN POR LA SALUD DE LOS POLICÍAS Y EL AUSENTISMO - APROPOBA LO ANTICIPÓ EN EL 2010 - Además fue tema principal en el III Congreso de la Federación Argentina de Sindicatos Policiales y Penitenciarios, en el cual nuestra entidad fue organizadora y anfitriona, realizado en Mar del Plata entre el 14 y 15 de abril de 2010

 

Policía, trabajo insalubre

Desde sobrecarga horaria hasta chalecos inservibles

 

La Plata, 25 de jul/10.- (El Día) - Jornadas extenuantes y falta de descanso; malas condiciones edilicias, de higiene y de seguridad en los ambientes de trabajo; deficiencias en el material utilizado día a día como chalecos antibalas, uniformes, patrulleros y esposas, más la carencia de equipamiento para la lluvia; y el incremento de casos de depresión, estrés, agotamiento, hipertensión arterial, gastritis y alcoholismo.

 

El 71% declaró alguna patología y el 40%, lesiones graves. Pero sólo el 20% se hizo chequeo médico en los últimos dos años

Ese panorama revela una investigación realizada por un grupo de abogados platenses sobre las condiciones de trabajo de los agentes de la Policía bonaerense que fue distinguido por su nivel académico con el premio "Bialet Massé" en el marco de un concurso de estudios sobre el estado de las clases trabajadoras en la Provincia organizado por el ministerio de Trabajo bonaerense.

El estudio aporta datos fuertes sobre las consecuencias en la salud física y psíquica de los policías: de los encuestados, el 71% posee alguna patología y el 50% declaró sufrir estrés, depresión o agotamiento, entre otras situaciones como hipertensión o alcoholismo. Más de la mitad tuvo un accidente de trabajo y el 40% sufrió lesiones graves. Pero, a pesar de los altos porcentajes de afecciones, sólo el 20% realizó un chequeo médico en los últimos dos años.

Los investigadores advierten que las condiciones de trabajo contribuyen a este panorama: por caso, mencionan la falta de adecuación de los chalecos antibalas a las medidas ergonómicas de los agentes y las condiciones de fatiga y privación de sueño en que se conducen los vehículos policiales.

El estudio titulado "La nueva policía y los derechos del trabajador", elaborado por Guillermo Sarçabal, Juan Carlos Saib, Eduardo Gutiérrez y Roberto Armendáriz, fue realizado a partir de una serie de entrevistas confidenciales a 56 miembros de la fuerza que cumplen tareas en comisarías de nuestra ciudad.

"Nos planteamos el desafío de echar luz sobre estas cuestiones porque los protagonistas de esta realidad tienen prohibición legal expresa de divulgar cualquier información referida a la institución, a las tareas que realizan o a las condiciones y ámbitos en que se desarrollan", explican sus autores.

En el estudio el trabajo policial es descrito como "un empleo público de condiciones excepcionales": jornada laboral indefinida o no establecida, sin mecanismo que permita al trabajador ejercer los derechos que le otorga la ley, con sobrecarga horaria compulsiva y pago sin distinción de régimen nocturno o diurno; sin feriados ni domingo, con desarrollo de múltiples tareas, con riesgo permanente de vida; sin equipo adecuado para proteger la integridad física; con permanencia obligatoria en el lugar de trabajo pero sin instalaciones para aseo ni descanso; con horario rotativo; y con altos niveles de estrés, entre otros factores desfavorables.

LAS JORNADAS LABORALES

A partir de un abordaje teórico que refiere a estudios de reconocidos analistas, los autores ponen el foco en las jornadas laborales de los efectivos de la Bonaerense. Y en las conclusiones se afirma que existe en la fuerza "un régimen de recarga horaria, horario de trabajo rotativo y sobreexigencia en las tareas".

"La jornada de trabajo de los policías carece de regulación legal y es la más desfavorable en cuanto a modalidad y duración, porque no contempla elementos básicos como nocturnidad, feriados, descanso entre jornadas o límite máximo para las horas extras", apuntan. Y precisan que esa jornada se compone de tres modalidades: el servicio ordinario, de 10 horas de duración, el servicio extraordinario, de cuatro horas seguidas al turno ordinario, y el recargo de servicio, que se realiza al finalizar esa jornada que puede extenderse por 14 horas. Y, según se subraya, ese servicio extraordinario ya se ha convertido en una suerte de prestación obligatoria para todo el personal.

"La negativa a cumplir con el servicio extraordinario motivaría la aplicación de sanciones de carácter progresivo, desde la suspensión al traslado a jurisdicciones consideradas 'peligrosas" debido a su alto índice delictual y donde las condiciones y medioambiente de trabajo son más desfavorables", dice el estudio.

 

 

Correo recibido

Carta del policía a su hijo.

 

De: Fabian  

Para: central@apropoba.com.ar

Enviado el: martes, 20 de julio de 2010

Asunto: FW: CARTA DEL POLICIA A SU HIJO

 

Carta a mi hijo

Querido hijo:

 

¡Soy un policía. Mi trabajo es muy modesto, pues tú sabes que apenas me da para sobrevivir y medio mantenernos, pero dentro de su humildad me ofrece muchas satisfacciones.

¡Soy el malo de la sociedad que tanto me necesita. me enorgullece servir a los demás y me siento importante cuando salvo una vida, cuando protejo a un inocente o cuando detengo a un criminal ¡...estas son satisfacciones que en otro trabajo no se tienen! Mi profesión es verdaderamente ingrata; todos me arrojan piedras y me insultan cuando cumplo con mi deber, porque todos quisieran que la Ley se cumpliera para los demás y no en ellos. La gente me humilla cuando me ofrece una dádiva para que deje de cumplir con mi deber, y si la acepto me llaman deshonesto.

Debes saber que cuando salgo de casa no sé si volveré a verte porque mi trabajo es de riesgo constante, en donde va de por medio la vida misma.

¡Así es!. Tal vez tendré que morir defendiendo la vida y la propiedad ajena, mientras tú me esperas para darme ese beso que a diario me ofreces como bienvenida, y ante esa verdad sufro al pensar que ya no nos volveremos a ver porque habré entregado mi vida por esta sociedad que tanto me exige.

Si a veces no te veo es porque en este ingrato pero emocionante trabajo no tengo horario. ¡Si, es cierto!, trabajo veinticuatro horas, pero solo cuando se puede, pues a veces por las necesidades del servicio tengo que doblar mi turno. Yo nunca me niego cuando se que otros me necesitan para que cuide de su seguridad, porque es indiscutible, ya que cuando la sociedad descansa o duerme, yo estoy de pié, vigilando; cuando quisiera poder estar a tu lado, velando tu sueño, viéndote crecer, sano, sonriente, pero me conformo con verte de vez en cuando. De todas maneras siempre estoy pensando en ti y nunca te olvido. Cada día me preparo para ser mejor policía para que tú te sientas orgulloso de tu padre, y lucho junto con mis compañeros por ti, para que puedas desarrollarte con seguridad y puedas caminar por las calles y llegar a la escuela libre de sobresaltos y de miedo, porque para eso estoy aquí y para eso soy policía.

¡No importa que me ataquen y que la gente me condene por no dejarme golpear o matar! Tu sabes con qué clase de gentes me enfrento diariamente; drogadictos, borrachos, asesinos, influyentes amigos de los jefes, todos ellos irrespetuosos, agresivos, en verdad, que el mundo no se dé cuenta que yo también soy un ser humano es lo que más me hiere, pues me duelen los insultos y las agresiones,... ¡y demonios! ¿Que se creen que estoy obligado a aguantar todo porque soy un policía olvidado de la mano de Dios?

Quiero que comprendas que soy policía y no puedo atenderte como te mereces ni darte todo lo que necesitas; solo puedo dejarte como herencia mi honor, mi orgullo y mi dignidad de hombre decente que quiere ser un ejemplo para ti.

...Te quiere...

 

Tu Padre POLICIA.

20-07-10.-

____________________________________________________________

 

Correo recibido de los camaradas cordobeses del SUPPA

Artículo periodístico aparecido en el diario La Mañana de Córdoba en el 2005 y al parecer nada ha cambiado.

 

DE: charlycher@hotmail.com

Para: central@apropoba.com.ar

Enviado el: domingo, 11 de julio de 2010

Asunto: ESTO PASO EN EL 2005 A LA FECHA NADA A CAMBIADO Y A ESTAS PERIODISTAS LAS SACARON POR LA NOTA QUE HIZIERON María Fernanda Villosio / Bettina Marengo

 

Algunos jefes de la fuerza de seguridad exigen a sus subordinados que “hagan número” para mostrar eficiencia en la prevención del delito

Policías salen a la calle con orden de hacer cinco detenciones diarias

Por primera vez, uniformados admitieron que detienen a ciudadanos arbitrariamente para abultar las estadísticas internas. El método se enmarca en la política de “tolerancia cero” y “mano dura” que promueve el gobierno de De la Sota. Uno de los jefes más señalados es Carlos Colinos, ex titular del Distrito 3, recientemente ascendido a Planeamiento Prevencional.

María Fernanda Villosio / Bettina Marengo - Redacción Central

Algunos jefes de la Policía de Córdoba ordenan expresamente a sus subordinados que realicen detenciones indiscriminadas para engrosar las estadísticas internas, lucirse ante los superiores y mostrar eficiencia policial. La presión por el número genera abusos ya que se encarcela a personas inocentes, en su gran mayoría, varones provenientes de barrios humildes. Para los efectivos que se niegan a cumplir con este mandato hay un castigo: una mayor recarga horaria y guardias interminables. “Hagan número, quiero número”, ordenan los jefes a los agentes que se disponen a comenzar su guardia de 17 horas, igual que un gerente pide productividad a sus empleados.

Esta metodología de “inventar” contravenciones contempladas en el Código de Faltas provincial fue confirmada a LA MAÑANA por siete policías en actividad de diferentes distritos que solicitaron reserva de su identidad por temor a represalias laborales. Aunque ya existían denuncias de distintas organizaciones civiles sobre este tipo de abusos policiales, ésta es la primera vez que estos hechos se reconocen desde adentro de la fuerza.

En cada distrito hay diferentes exigencias respecto de la cantidad de detenidos que se deben acumular al final del día. Por ejemplo, en el Distrito 3, donde según las fuentes policiales las órdenes se hacen cumplir a rajatabla, el requerimiento es un mínimo de cinco contraventores por turnos y por patrulla. En la Escuela de Suboficiales y entre los agentes del barrio Villa Belgrano (Distrito 5) confirman esta versión: “Los policías salen a la calle totalmente presionados queriendo traer a cualquiera que se les cruce para poder irse a sus casas temprano”, dijo uno de ellos.

¿Y esto qué implica?, preguntó este medio.

Que la mayoría de los procedimientos por contravenciones no son verdaderos. Es todo un invento que tenemos que hacer para llevar gente detenida, estén o no haciendo nada, para que los números les den a los jefes. Una verdadera vergüenza.

Otras voces ratificaron el método. “Te obligan a detener a cualquiera, a cinco personas por día y por patrulla. Nosotros sabemos que le estamos jodiendo la vida, pero de eso depende que te puedas ir a tu casa luego de hacer las 17 horas de guardia. Vos sabes que el tipo no hizo nada, pero en ese momento sólo pensás en que no te recarguen”, contó a LA MAÑANA Raúl, un cabo del Distrito 3.

“Los comisarios inspectores hacen competencias en sus distritos para ver quién tiene la mayor cantidad de detenidos. Esto es una chiquilinada porque juegan con la libertad de la gente”, remarcó el oficial principal retirado Alejandro Gauna, el único que se animó a hablar con nombre y apellido.

Según coinciden todos los relatos, esta orden tiene como objetivo mejorar la imagen policial y demostrar, números en mano, que en Córdoba el delito se combate de manera efectiva. Para eso, se adoptó la “tolerancia cero”, doctrina de seguridad pública avalada por el Gobierno provincial y rubricada en un acuerdo institucional que firmó José Manuel de la Sota, de la mano de Juan Carlos Blumberg, con el Manhattan Institute (MI) en noviembre de 2004. Este organismo impulsó en Nueva York una línea de trabajo en materia de seguridad que apunta a reprimir los actos más irrelevantes que puedan convertirse en futuros delitos. El mejor ejemplo lo dio el titular latino del MI, Carlos Medina, quien equiparó a las prostitutas y limpiavidrios con “terroristas urbanos”.

Según chequeó este medio en fuentes policiales, los recientes cambios en la cúpula de la fuerza no alterarían este esquema con el que supuestamente se combate a la delincuencia. La permanencia de Jorge Rodríguez en la Secretaría de Seguridad provincial marcaría una continuidad en esta política, la que según organismos de derechos humanos “es un resabio de la dictadura militar”. Además, el comisario inspector Carlos Colinos, ex jefe del Distrito 3, sobre quien caen las mayores acusaciones, acaba de ser ascendido a la Dirección de Planificación y Planeamiento Prevencional, en donde se diseñan las directivas en materia de prevención del delito. Un libro de detenciones abultado es un pase seguro al ascenso, sugieren los agentes.

Uno de sus subalternos afirmó que “pide cinco detenidos todos los días, menos el sábado que quiere siete y los martes baja a tres porque es un día ‘colador’. Entonces vos el domingo a la mañana le llenas la patrulla, pero son chicos que vienen de bailar”. El comisario inspector se negó a responder preguntas de LA MAÑANA. Tampoco quiso hablar Rodríguez.

“Ahora no va a cambiar nada porque sigue estando Rodríguez y es el nexo con el gobierno. De ahí parten este tipo de políticas”, opinó Carlos, un suboficial en servicio.

El marco legal a las detenciones irregulares se lo da el uso de varios artículos del Código de Faltas, que según organismos de Derechos Humanos, son inconstitucionales, porque le da a la fuerza de seguridad un poder discrecional (son muy vagos en su redacción) y convierte a los policías en jueces de primera instancia, ya que pueden privar a un ciudadano de su libertad. A los contraventores se los lleva detenidos a la Alcaidía del barrio Güemes (ex cárcel de Encausados). Los artículos más usados son: merodeo (86), negativa u omisión a la identificación (70), escándalo en la vía pública (51), desorden en la vía pública (50) y transporte de carga sin remito (84).

“A veces un pibe está esperando a su novia en una esquina y vos te lo llevas por merodeo. Quizás el pibe no tiene nada que ver... pero es la palabra tuya contra la de él”, contó una de las fuentes policiales. Y agregó: “Los grandes números se hacen con los borrachos, no con los delincuentes en serio”.

Una cabo que prefirió llamarse María, confesó llena de temor. “A mí no me piden número, pero me dicen ‘detenidos, traigan detenidos. Y sí, a veces se elige a cualquiera”.

Los testimonios de esta nota fueron tomados a dos semanas del autoacuartelamiento, por reclamos de mejoras salariales, que animó a hablar a muchos de los suboficiales disconformes con las condiciones en las que deben desempeñar su tarea. El gobierno intenta mostrar ahora que el foco de protesta está bajo control. Sin embargo, los movimientos internos aún no se acallaron.

LA MAÑANA solicitó al departamento de prensa de la policía datos sobre la cantidad de detenidos en la Alcaidía. “Jamás entregamos estadísticas”, fue la respuesta. De todas formas, el comisario inspector Eduardo Nieto, a cargo del área contravencional de la Alcaidía, negó que hubiera detenciones a mansalva: “Nosotros trabajamos con el Código de Faltas en la mano. No hay un mecanismo de la policía para engrosar estadísticas, sino no se respetaría el debido proceso. El don más preciado del hombre, después de la vida, es la libertad. Desde ningún punto de vista vamos a perjudicar a las personas”, dijo.

Identikit

El relato descarnado de los policías coincide con las denuncias que salen de los barrios más humildes sobre procedimientos abusivos. Un grupo intersectorial de ONG, integrado por La Casa del Liberado, Serviproh, SEAP, SEHAS y organismos de Derechos Humanos, acumuló en cuatro meses entre 300 y 500 denuncias en las que los adolescentes cuentan cómo se los llevan detenidos por “portación de cara”. Hay un identikit definido, quizás el más buscado por los agentes del orden: tez morocha, corte de pelo a la cubana, pantalones Adidas, ropa Insomnio “trucha”, fanáticos del cuarteto. En general, se los detiene cuando salen de los barrios y buscan llegar al centro de la ciudad (ver aparte).

“En la fuerza te van adoctrinando: por ser morocho y vivir en un barrio son potencialmente delincuentes. Hay mucho de portación de rostro: es la franja más débil y la más fácil de apremiar con detenciones”, admitió, de manera inaudita, Jorge, un suboficial del Comando de Acción Preventiva (CAP). Aunque la mayoría de las víctimas de estos procedimientos son jóvenes y varones, también las mujeres pueden sufrir en carne propia el abuso policial, sobre todo si tienen la piel oscura. Ese fue el caso de la médica municipal María Elena Silva, detenida sin causa en barrio Alberdi el pasado 28 de julio, por un policía de civil que le preguntó de dónde venía, adonde iba, qué hacía, como si imperara el estado de sitio. “Mi caso puede ser por portación de rostro, porque tengo cara norteña y soy morocha, pero también puede ser porque yo denuncié la detención de dos chicos de Villa Bustos, de 15 y 12 años, a los que llevaron al calabozo del precinto de Empalme y la excusa fue que no tenían documentos”, relató.

“El discurso de seguridad es excluir a los jóvenes de los sectores populares de los espacios públicos de la ciudad por una cuestión de imagen”, opinó uno de los coordinadores del SEAP, Mariano Carrizo. “Es mucho más grave de lo que todos se imaginan. La Policía genera miedo en la sociedad. Los chicos no pueden salir de sus propios barrios”, agregó Roxana Gauna de La Casa del Liberado.

Una vez consumada la detención, que según los casos puede derivar en hasta 90 días de arresto, la víctima puede apelar en el Tribunal de Faltas de la Provincia, a cargo del juez Miguel Torres. En cualquier caso, su prontuario queda manchado, lo que le impedirá obtener el certificado de buena conducta que se exige para el ingreso laboral. Por eso, Carlos, uno de los policías consultados, admitió que este proceder “colabora con el desempleo”.

Molesto, Jorge concluyó: “Lo más doloroso es que le arruinas la vida a mucha gente. Si le ensucias los dedos, a esa persona le quedan antecedentes penales y después no consigue trabajo. Seguimos marginando a las personas”.

_______________________________________________________________

 

PARA RECORDAR QUE SE ENCUENTRA VIGENTE: Ley sobre violencia laboral, para el personal de la administración pública provincial - ¿La habrán leído muchos de los jefes que hoy les toca estar a cargo de personal?

Ley Nº 13.168 Sobre Violencia Laboral

 

Sanción:

Promulgación: 27-I-2004

Publicación B.O: 24_II-2004

 

ARTICULO 1°: Los funcionarios y/o empleados de la Provincia, no podrán ejercer sobre otros las conductas que esta Ley define como violencia laboral.

ARTICULO 2°: A los efectos de la aplicación de la presente Ley se entiende por violencia laboral el accionar de los funcionarios y/o empleados públicos que valiéndose de su posición jerárquica o de circunstancias vinculadas con su función incurran en conductas que atenten contra la dignidad, integridad física, sexual, psicológica y/o social del trabajador o trabajadora, manifestando un abuso de poder llevado a cabo mediante amenaza, intimidación, amedrentamiento, inequidad salarial, acoso, maltrato físico, psicológico y/o social.

ARTICULO 3°: Se entiende por maltrato físico a toda conducta que directa o indirectamente está dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico sobre los trabajadores.

ARTICULO 4°: Se entiende por maltrato psíquico y social contra el trabajador o la trabajadora a la hostilidad continua y repetida en forma de insulto, hostigamiento psicológico, desprecio o crítica.

ARTICULO 5°: Se define con carácter enunciativo como maltrato psíquico y social a las siguientes acciones:

a) Obligar a ejecutar tareas denigrantes para la dignidad humana.

b) Asignar misiones innecesarias o sin sentido con la intención de humillar.

c) Juzgar de manera ofensiva su desempeño en la organización.

d) Cambiarlo de oficina, lugar habitual de trabajo con ánimo de separarlo de sus compañeros o colaboradores más cercanos.

e) Bloquear constantemente sus iniciativas de interacción generando el aislamiento del mismo.

f) Prohibir a los empleados que hablen con él o mantenerlos incomunicados, aislados.

g) Encargar trabajo imposible de realizar.

h) Obstaculizar y/o imposibilitar la ejecución de una actividad, u ocultar las herramientas necesarias para realizar una tarea atinente a su puesto.

i) Promover el hostigamiento psicológico a manera de complot sobre un subordinado.

j) Efectuar amenazas reiteradas de despido infundado.

k) Privar al trabajador de información útil para desempeñar su tarea y/o ejercer sus derechos.

ARTICULO 6°: Se entiende por acoso en el trabajo, a la acción persistente y reiterada de incomodar al trabajador o trabajadora, manifestada en comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica del individuo, o que puedan poner en peligro su empleo o degradar el clima de trabajo, en razón de su sexo, opción sexual, edad, nacionalidad, origen étnico, color de piel, religión, estado civil, capacidades diferentes, conformación física, preferencias artísticas, culturales, deportivas o situación familiar.

ARTICULO 7°: Se entiende por inequidad salarial el hecho de instaurar y practicar la disparidad salarial entre hombres y mujeres, que ejercen en el mismo establecimiento funciones equivalentes.

ARTICULO 8°: Ningún trabajador que haya denunciado ser víctima de las acciones enunciadas en el artículo 2° de la presente Ley o haya comparecido como testigo de las partes podrá por ello ser sancionado, ni despedido ni sufrir perjuicio personal alguno en su empleo.

ARTICULO 9°: El incumplimiento de la prohibición establecida en el artículo 1° de esta Ley, será causal de una sanción de orden correctivo, que podrá implicar apercibimiento o suspensión de hasta sesenta (60) días corridos, salvo que por su magnitud y gravedad, o en razón de la jerarquía del funcionario pueda encuadrarse en figuras de cesantía, exoneración o ser considerado falta grave, según el régimen disciplinario de que se trate.

ARTÍCULO 10: Por cada denuncia que se formule se instruirá un sumario. A los efectos de la tramitación del mismo se aplicarán las disposiciones estatutarias del régimen de empleo público al que pertenezca el sujeto denunciado. Si el cargo fuera sin estabilidad y no estuviera alcanzado por los estatutos del personal, el titular del poder u organismo al que perteneciere el trabajador determinará el procedimiento a seguir para formular la denuncia y designará un instructor a efectos de sustanciar el sumario y de constatar la existencia del hecho irregular, luego de lo cual se procederá a la remoción y/o destitución del cargo.

En la instrucción del sumario respectivo se deberá garantizar el carácter confidencial de la denuncia.

ARTICULO 11: En el supuesto que un particular incurra en alguna de las conductas descriptas en el artículo 2°, el funcionario responsable del área en que se produzca este hecho deberá adoptar las medidas conducentes a preservar la integridad psicofísica de los empleados y la seguridad de los bienes del Estado Provincial, bajo apercibimiento de sustanciarse el sumario respectivo.

ARTICULO 12: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

09-06-10.-

______________________________________________________________________

 

A VEINTICINCO AÑOS - Nota de MIGUEL ANGEL REYNOSO

 

A VEINTICINCO AÑOS

 

         Como es habitual en esta época del año hacía frío en Mar del Plata, aquella madrugada de domingo del año 1985 en que me desempeñaba como oficial de servicio de la Comisaría 4ta. de esta ciudad, dependencia que por aquellos años tenía una jurisdicción muchas veces superior a la actual y era lo normal que a cualquier hora del día o de la noche la guardia estuviera llena de gente para atender, además en la oportunidad estaba programado un operativo con allanamientos a muy temprana hora para cuyo cumplimiento se esperaba la llegada del encargado de Calle Oficial Subinspector JORGE ALEGRE.

         No recuerdo como se tomó conocimiento pero en determinado momento sabíamos que había habido un tiroteo en la “Salita Jara”, lugar donde se realizaban habitualmente bailes los fines de semana y ubicado a muy poca distancia de la dependencia; lo cierto es que junto con el chofer y el patrullero de la dependencia, circulando de contramano por la calle Alberti, nos dirigimos inmediatamente al lugar observando una gran cantidad de público ubicado sobre las veredas y en el medio de la calle una persona caída boca abajo por lo que mientras el chofer trataba de obtener algún dato sobre lo sucedido me agache sobre la persona tirada y al pretender darlo vuelta pude comprobar que se trataba nada mas ni nada menos que del oficial Alegre, cuyas ropas particulares se estaban manchando ya de sangre a la altura del pecho y que pese a encontrarse con vida evidenciaba haber sido herido gravemente y no podía ni siquiera expresarse.

         Con la premura del caso y sin realizar otras diligencias cargamos el voluminoso cuerpo en el asiento trasero del viejo Falcón, quedando incluso las piernas afuera y mientras el chofer manejaba yo trataba de sostenerlo como también a la puerta dirigiéndonos a toda velocidad posible al Hospital Interzonal local, donde a pesar de haber llegado con vida, aunque con los estertores propios de la muerte, efectivamente falleció a los pocos minutos y los médicos prácticamente nada pudieron hacer por haberle afectado la herida de bala sufrida el propio corazón. En el mismo lugar pudimos detener a uno de los intervinientes en el hecho que se venía a atender de una herida de bala en el pie.

         Mas tarde y de la investigación se pudo establecer la realidad de lo ocurrido y que hasta hoy puede parecer increíble, viajando Alegre en su automóvil hacia la comisaría para llevar adelante aquel procedimiento programado del que se hablara anteriormente al pasar por la “Salita Jara” vio una discusión y al parecer pelea entre algunos jóvenes porque inmediatamente intervino pese a vestir de civil separando a los contendientes y mientras llevaba a uno de ellos bastante ebrio hacia un costado abrazándolo para separarlo del grupo, el hermano del mismo desde el otro costado y también alcoholizado le apoyó al oficial un revolver en la espalda efectuando el disparo cuyo proyectil en trayectoria ascendente le perforó el corazón saliendo por el pecho.

         Como curiosidad recuerdo que el primer detenido la herida que presentaba en el pié era de abajo hacia arriba, es decir entrando por la planta del pié, determinándose en la investigación y declaraciones de testigos que el Oficial Alegre ya herido alcanzó a extraer su arma y disparó antes de caer sobre los hermanos que huían circunstancia que produjo esa herida llamativa.

         Años más tarde el suboficial que esa noche había cubierto el servicio adicional en la Sala Jara, el Sargento Ayudante ORLANDO PAGANELLI, el 27 de setiembre del año 2002, cayó a su vez bajo las balas de los delincuentes cuando encontrándose franco y vestido de civil intervino en un asalto que se producía en el supermercado donde se encontraba realizando compras con su familia.

         No fue la única oportunidad en que el transcurso de la carrera que me tocó levantar a camaradas muertos o heridos, y todos esos momentos viven en mi memoria con extrema nitidez, pero a lo mejor el hecho de la sorpresa de encontrar al compañero de trabajo de todos los días al hacer girar el cuerpo caído, o las circunstancias propias de la vida, del trabajo y familiares en esos momentos de los que allí estábamos o incluso también alguna mezquindad de un jefe regional que aunque apodado “Pillo” no supo separar cuestiones domésticas o personales de lo verdaderamente importante como era la pérdida de la joven vida de un camarada en el cumplimiento del deber, hacen que estos sucesos de los que hoy se ha cumplido precisamente un cuarto de siglo me obliguen al presente recordatorio, mas teniendo en cuenta que el titular de la dependencia en esos tiempos se trataba del recientemente fallecido Comisario Mayor Félix Dellagiovanna, con el que pese a habernos visto en numerosas oportunidades nunca rememoramos ni siquiera de pasada tan desgraciado suceso.

         Mar del Plata, 9 de junio de 2010.

 

MIGUEL ANGEL REYNOSO

_____________________________________________________________

 

Servicios Sociales de Policía y una muy buena razón para continuar la defensa de lo que es nuestro – Carta póstuma del Dr. René Favaloro.

La mejor manera de explicar a nuestros camaradas y autoridades, el porque APROPOBA luchará para que tengamos la mayor representatividad posible en el directorio del proyectado Instituto de Servicios Sociales, como medio de asegurar la transparencia, racionabilidad, equidad, solidaridad, austeridad y excelencia en la gestión, es conocer su amarga experiencia...

 

El Juez liberó la nota que dejó el Dr. René Favaloro antes de suicidarse.

Reflexionar es el mejor homenaje al Dr. Favaloro

(Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 - 14,30 horas)

 

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces... Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).

Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.

A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.

Este era nuestro único contacto.

A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.

Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.

La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana, sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'.

El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo. '¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.

Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.

Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación. Así ocurrió cuando la de Paúl D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.

Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema' y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, cámara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos...

No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.

La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay camas disponibles'.

Nuestro juramento médico lo impide.

Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.

En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.

Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro Instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.

¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!

Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.

Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al sistema'.

Sí al retorno, sí al ana-ana.

'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben como hacerlo. 'Debes dar un paso al costado.

Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado'. 'Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación'

¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.

El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.

'¡La leyenda, la leyenda!'

Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

Estoy cansado de luchar y luchar,  galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.

No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.

Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.

Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular, a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.

Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Un abrazo a todos

René Favaloro

12-05-10.-

___________________________________________________________________________

 

Recordando el pasado ¿O también presente?

Historia secreta de las purgas policiales bonaerenses (29-04-10)

 

Investigación 08/10/2004

HISTORIA SECRETA DE LAS PURGAS POLICIALES BONAERENSES

Jorge D. Boimvaser

 

El comisario mayor Hugo Matzkin se ha convertido en la mano y la oreja derecha del Ministro de Seguridad bonaerense León Arslanián y en operador único del sistema de espionaje electrónico que da lugar a las purgas policiales que mantiene en vilo a toda la política de seguridad de la Provincia de Buenos Aires.

Montado en su bunker de operaciones enfrente del zoo de La Plata, atrás de la parcela que ocupa Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad, Matzkin parece convertido en amo y señor del futuro de miles de policías bonaerenses que se encuentran a disposición de un sospechoso sistema de espionaje electrónico, entrecruzamiento de llamadas e intromisión y apertura ilegal de e-mails más propio de una dictadura fascistoide que de un sistema democrático.

El gobierno nacional tiene un particular interés en saber al dedillo lo que sucede en el ámbito de seguridad bonaerense, pues en definitiva el respaldo fuerte de León Arslanián  no parte del gobernador Felipe Solá sino del Presidente Néstor Kirchner. De allí que el primer mandatario instruyó a la SIDE para que monitoreara en tiempo completo los acontecimientos de seguridad que suceden tras la General Paz.

Tal es el apoyo de Kirchner a Arslanian, que en épocas recientes, cuando Aníbal Fernández salía algo desbocado -día tras día- a realizar declaraciones pendencieras a diestra y siniestra, el Presidente de la Nación tenía “in pectore” al Ministro de Seguridad de Buenos Aires como posible reemplazante de Fernández si llegaba a tener que cortarle las alas de un día para otro. Ya estaba operando Miguel Bonasso en el Parlamento advirtiendo la salida destemplada del quilmeño del gobierno nacional, cuando éste decidió guardar su lengua para cosas más importantes que la sarta de barbaridades que acostumbraba vociferar permanentemente. Allí se calmó Kirchner y Aníbal conservó su puesto, pero el sillón del Ministerio del Interior alguna vez –mas tarde o temprano-, pertenecerá al ahora Ministro de Felipe Solá.

Tal es así, que en la Casa Rosada el resultado del espionaje a los aconteceres de la bonaerense alcanzó dimensiones de sorpresa mayúscula.

A una parte del informe confidencial que circula restringidamente en las áreas más sensibles del poder, tuvo acceso este periodista.

Y resulta algo estremecedor conocer quiénes y cómo realizan el montaje de inteligencia en la provincia de Buenos Aires.

Gran Hermanito

El citado comisario Hugo Matzkin se transformó en el “gran hermanito”  de los policías bonaerenses…, espiándolos a ellos y a sus contactos –y a los contactos de sus contactos- con una actitud de paranoia desenfrenada que terminó dando por tierra con muchas carreras de policías sin pruebas demostrables de corrupción.

El “salto cuántico” en el manejo de tecnología de espionaje la dio este comisario a partir del “caso Cabezas”. Organismos de seguridad norteamericanos aportaron a la investigación un software de entrecruzamiento de llamadas telefónicas desconocido en la Argentina y ya vetusto, en aquel tiempo, en el arsenal tecnológico del FBI. Matzkin lo recibió en sus manos y guardó en la cajita de un juego de “Family game” llamado Excalibur. Lo bautizó con ese nombre y desde entonces quienes se jactan de ser entendidos en tecnologías de espionaje electrónico hablan del Excalibur como si esa fuese su verdadera denominación.

Matzkin fue ascendiendo peldaños después del “caso Cabezas” hasta llegar a trabajar codo a codo con el ex Procurador General de la Suprema Corte bonaerense, Eduardo Matías de la Cruz. La APDH-La Plata puso en duda con una denuncia muy puntual la imparcialidad del Procurador: el Banco de Datos sobre torturas policiales a detenidos que funcionaba en la órbita del defensor de Casación, Mario Coriolano, cayó bajo un intento de desestimación por parte de la dupla De la Cruz-Matzkin. Es decir: las grandes facultades de espionaje policial para limpiar la institución de agentes corruptos se encuentra en manos de un hombre sospechado de haber amparado a sus pares torturadores de presos cuando trabajaba junto al Procurador De la Cruz.

Otro dato relevante y exclusivo que surge de la lectura del informe, es que Hugo Matzkin fue quien hizo difundir la confusa información acerca de las llamadas telefónicas salidas desde la Casa de Gobierno y el Edificio Libertador (sede del Ejército y el Ministerio de Defensa), a las que se le adjudicaba presunta complicidad con las bandas que secuestraron al hermano de Román Riquelme y al padre del técnico millonario Rubén Astrada. En otras palabras,  su intervención mediática en este caso hizo pensar que gente del Gobierno Nacional, del Ejèrcito y/o del Ministerio de Defensa eran cómplices de los secuestradores extorsivos.

“Esa jugadita de Matzkin es una factura pendiente que tiene el gobierno nacional con la gente de Felipe Solá”, sostuvieron fuentes de inteligencia a este periodista.

A Matzkin lo secunda el Comisario Inspector Pablo Breéis,  quien ofició como negociador entre los policías y los delincuentes que tomaron por asalto el banco de Ramallo, con el sangriento desenlace del cuál aún quedan puntos oscuros. La base de Bressi está situada en la ex sede de Sustracción de Automotores, en la avenida Maipú de Vicente López. Desde sus proximidades se hizo la llamada anónima denunciando el sonado y poco creíble complot contra León Arslanián y otros. Es una simple casualidad, aunque las casualidades suman porotos a la parafernalia de informaciones confusas que rondan el asunto de la seguridad en la provincia de Buenos Aires.

El “modus operandi” impuesto por Matzkin para descubrir supuestos policías corruptos tiene atisbos de una persecución stalinista, y se dice en los mentideros oficiales que Arslanián desconoce el sistema que se utiliza para presentarle la lista de probos y réprobos que ganan espacio en las diferentes purgas policiales.

Además, desde la unidad de investigación que maneja Matzkin a discreción y sin ningún tipo de control, se operan softwares (GoldenEye, Spy Agent y similares) para decodificar passwords (contraseñas de ingreso a los e-mails) e interceptar correos electrónicos sin la correspondiente orden judicial.

Un experto de inteligencia con años de calle dijo a este portal: “Qué picnic mediático se haría Juan Carlos Blumberg si supiera cómo se junta la información que da lugar a las purgas de la bonaerense..”.

También resulta incomprensible –a la luz del informe al que tuvimos acceso-, porqué el cuerpo de auditores de la policía de la provincia montó su base operativa en la sede de la Pastoral Social de San Isidro, sito en Ituzaingó 90. Esos lugares se utilizan solo en casos de emergencias y catástrofes naturales, no como cuevas para instalación de bases policiales que semejan funcionar clandestinamente.

Matzkin en el país de las Maravillas…

Hay una historia a la que tuvimos acceso y que parece más propia de un film policial y de suspenso que de la realidad. Sin embargo, consultada con personajes dotados de memoria reconstructiva de los episodios, juran que es verídica.

En 1973 o 1974, cuando el país era presidido por Juan domingo Perón, operaba en el ámbito de la provincia de Buenos Aires una banda de piratas del asfalto comandada por dos hermanos, Angel y Anibal Riverol.

“Eran mafiosos con códigos, jamás le tiraban a la policía ni mataban a nadie… no como la banda del Gordo Valor ni las que vinieron después”, es el comentario lacónico del informante.

En aquel tiempo, Anibal Riverol se hizo de unas joyas robadas que habrían pertenecido a Eva Perón. Intentó venderlas en Chile hasta que –siempre la versión del espionaje de Estado-, un comando de la SIDE lo asesinó en Santiago y volvió al país con las joyas incautadas. Todo por izquierda, como corresponde a este tipo de episodios turbios.

En los años ochenta, Angel Riverol –hermano sobreviviente de Aníbal- había hecho una fortuna considerable y decidió dejar su antigua profesión y dedicarse al comercio legal.

En ese asunto de los negocios, ocurrió que una firma que le adeudaba una fuerte suma le informó que se encontraban en estado de incobrabilidad, y lo que único le ofrecían para saldar la deuda era mercadería de procedencia ilegal que, en conjunto, alcanzaba aproximadamente para cerrar los números.

La transacción se hizo pero una comisión policial perteneciente al partido de Laferrere,  en el conurbano bonaerense, interceptó el automóvil de Angel Riverol. La comisaría de esa localidad estaba bajo el mando de un comisario llamado Lugos, pero el operativo lo encabezó Hugo Matzkin.

Nunca se dio a conocer ni oficial ni extraoficialmente las características del episodio. Sin embargo –cuentan los memoriosos-, Angel Riverol recuperó su libertad después de “transferir” una imponente casa de su propiedad en la zona Oeste del Gran Buenos Aires; concretamente en las calles Monseñor de Andrea y Los Andes.

El ex Director de Cuatrerismo Juan Aibar es quien hoy habita esa propiedad. Casualmente, Aibar es suegro de Hugo Matzkin…, y Matzkin fue cabeza del procedimiento…, y Riverol nunca fue imputado por aquella causa…., y hoy Matzkin es el brazo y la oreja derecha de Arslanián decidiendo purgas policiales…, y el gobierno de Felipe Solá se rasga las vestiduras en cuánto a pureza y honor de los hombres que manejan los hilos de la seguridad bonaerense.

Es cierto: Blumberg se haría un festín mediático si tuviera en sus manos este dossier que circula en ciertas cuevas oficiales..

¿“Laiza” con uniforme?

“De los últimos 37 policías exonerados en la departamental San Isidro, 33 son inocentes y solo 4 tienen mugre acumulada”,  sostiene el informante anónimo a este periodista.

¿Entonces por qué y cómo los expulsan..?, fue nuestra inquietud.

La respuesta también nos dejó atónitos: “En el entrecruzamiento de llamadas que rastrea electrónicamente Hugo Matzkin, puede ser que surja alguien con antecedentes delictivos… es normal que los `polis` hablen también con informantes sucios…, es parte del trabajo de ellos, pero cada teléfono sucio que cae en la volteada significa el pase a retiro del policía que habló con ese número telefónico… Es una caza de brujas insólita para un organismo de seguridad”, señala nuestro vocero anónimo. En ese macrouniverso de sospechas por carácter transitivo, cualquiera puede ser victimizado y caerle la hoja de guillotina merced a la ingenuidad (esto es por pensar bien) del Ministro de Seguridad bonaerense.

Lo que también sorprende del informe referido es conocer que uno de los polémicos comisarios a quien denuncia Arslanian por el presunto complot para asesinarlo, es Rubén Cabrera, un ex protegido de Juampi Cafiero, a quien no se le puede asignar connotaciones de encubrimiento criminal aunque su gestión haya sido de una ineficiencia atroz.

“Cabrera era un pollo al spiedo antes que lo echara Arslanian..”.

La pregunta ingenua del periodista: “¿A qué le dicen pollo al spiedo en su jerga?”

La respuesta sonriente: “Estaba muerto y seguía dando vueltas..”

Efectivamente, Cabrera estaba a punto de retirarse de la bonaerense y tenía sobre sí algunas suposiciones de manejos “non sanctos” de dinero en lo que se llaman “horas cores” (extras) en la bonaerense, durante su estadía en la seguridad del Delta. Pero del complot dicen hasta en la SIDE que es un invento de la gente de Matzkin. El asunto de recaudar sumando horas cores y adicionales que no se practican ya fue denunciado en los casos de partidos de fútbol y se extiende a los ámbitos de seguridades privadas.

“El pibe (le dicen así al hombre de Arslanian, no se sabe si cariñosa o despectivamente) quiere despejarse el camino para llegar él a Jefe de la bonaerense… y si el Ministro le da bola el camino se le va despejando con las purgas..”.

Aún con toda la buena fama y prensa que ganó Juampi Cafiero como inútil pero no corrupto (en los polis como en los políticos no haberse quedado con vueltos ya los hace merecedores a medallones de oro) queda una duda flotando en los alrededores de La Plata que es la comidilla de cuanto “pata negra” se precie de estar informado. Es que el Comisario Jorge Alfredo Fiallo (a quien le dicen “el monje negro de Sobrado”, de quien es secretario) fue descubierto con una cuenta en bancos de las Bahamas donde había depositados 75.000 dólares. Por mucho menos que eso, varios oficiales de la bonaerense sin padrinazgos políticos fueron enviados a sus domicilios y otros –como el citado Fiallo-, a la vera de su vínculo con el Cafiero “progre”, siguen en actividad como si nada. “Varios políticos que pasaron por La Plata –se nos señalan desde fuentes fidedignas- son rehenes de polis que los tienen radiografiados en negociados que no podrían explicar ante la opinión pública.., y eso hace que ciertos  uniformados salgan inmunes de las purgas del armenio”. Al parecer, el Juampi hizo la vista gorda en varios espectáculos explícitos y sus protegidos de entonces siguen caminando la provincia sin problemas.

Nuestros voceros agregan algunas puntas para entender un poco más el complejo engranaje en que hoy se convirtió la estructura de mandos de la policía bonaerense.

Dicen que resulta insólito que la red caminera mas grande de la Argentina esté comandada por el Comisario Mayor Gastón Pérez (“Laiza”, como le llaman en la fuerza sus compañeros homofóbicos por algunos parecidos con el personaje televisivo interpretado por Florencia de la V.). Es que Pérez era director de la Escuela de Policía Vucetich en aquel sonado episodio en el que 1000 agentes recién egresados participaron de una fiesta que terminó en desmanes y robos incontrolables. “Si no supo manejar a los pendejos, es una locura ponerlo como jefe de las carreteras de la provincia”,  nos dicen con cierto razonamiento lógico.

En el medio del análisis, nuestro observador que sabe qué pasa en la bonaerense, afirma que el Director de Seguridad, el Comisario Mayor Iglesias, es un buen policía, mejor persona pero desconocedor total de las prácticas criminales del conurbano. “Iglesias tuvo que soportar la desgracia de que a su hijo lo mataran en Bahía Blanca. Los problemas de seguridad de Bahía Blanca son diferentes a los del Conurbano.... el hombre se halla desorientado”, escuchamos decir surcados por el humo de un cigarro de origen cubano.

Diferentes hombres que conocen el paño bonaerense sostienen que es el Comisario Inspector Sergio Vargas, jefe de la DDI-Matanza (ex brigada de San Justo), el policía con mayor capacidad para desbaratar la intrincada red de bandas secuestradoras que pululan en el conurbano, algunas independientes y otras contando complicidades policiales. Vargas muestra un perfil bajo pues teme –como el resto- caer víctima de las redes conspirativas del citado Matzkin. “Es lo mejorcito en antisecuestros, la tiene clara... es el ‘ruso’ Sablich de la bonaerense”, nos dicen comparándolo con uno de los mejores investigadores de la Federal de los últimos tiempos.

Por último, nuestras palomas mensajeras reconocen la integridad profesional de dos hombres que también deben escabullirse de las redes conspirativas para hacer bien su trabajo. Uno es Osvaldo Seisdedos (el “pollo” de Felipe Solá), el otro Daniel Salcedo, a quien se sindica como uno de los mejores técnicos de la policía científica del Cono Sur. Hay quienes dicen que Seisdedos es el “Fino” Palacios de la bonaerense, comparándolo con ese casi emblemático investigador de la Federal que tuvo que pasar a retiro por los caprichos de la Primera Dama y otras cosillas a las que nos referiremos en otra ocasión.

Como posdata de este informe, cabe señalar que el jefe de la DDI Bahía Blanca, Comisario Abel Ioppolo, es señalado como el hombre más respetado por la base de la DEA en la Argentina y por los expertos del SE.DRO.NAR para luchar contra el narcotráfico bonaerense desde la Dirección de Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad. Esta repartición hoy día recibe muchas críticas de otros organismos antidrogas. Dicen que está dirigida por gente que no distingue entre un ladrillo de marihuana y un paquete de yerba Flor de Lis. La droga en la Provincia de Buenos Aires (como en gran parte del país, es cierto) corre como agua de manantial y nadie hace nada por detenerla.

Ioppolo tuvo un comportamiento más que destacado en dos operaciones de incautación de cocaína trascendentes: “Tormenta Verde” y “Café Blanco”. Los agentes de la DEA que monitoreaban la conducta de los agentes que intervinieron en la operación, reflejaron en dos informes que se mantienen guardados bajo siete llaves la conducta de este comisario a quienes algunos le asignan haber sido el cerebro de ambas operaciones exitosas.

Habrá mas historias secretas de esta increíble bonaerense..., y de sus políticos que la gobiernan.

________________________________________________________________________________

 

Recuerdo del MOPOL, por JESUS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA.

También para recordar: Un aniversario poco recordado, Editorial de APROPOBA (del 19 de marzo de 2003)

 

RECUERDO DEL MOPOL, UN PEDAZO DE NUESTRA HISTORIA… (08-04-10)

 

Varios camaradas jóvenes nos han consultado acerca de las vivencias del histórico Movimiento Policial (Mopol) que se produjera para ésta época, más precisamente en el mes de marzo si mal no recuerdo, pero del lejano año 1973…

Transcurría el tiempo final de un gobierno militar que encabezaba el Gral. Alejandro Lanusse, que le entregaría el poder formal al Dr. Héctor Cámpora, y el real al General Juan Domingo Perón; quién pocos meses después, mediante una nueva elección general, asumiría formalmente, y por última vez, la presidencia de la nación…

El país era un infierno políticamente, aunque era nada comparado con lo que a los policías todavía nos tocaría vivir los diez años siguientes y que no estaría de más recordarlo entre todos para conocimiento y beneficio de los más jóvenes…

Los salarios en general eran escasos en todas las actividades, pero los sueldos policiales de la provincia eran verdaderamente miserables, como ahora. Nuestros camaradas de Policía Federal percibían exactamente el doble en todas las jerarquías. Nadie quería jubilarse. No existía la Caja de Retiros y el sueldo de los policías jubilados se reducía prácticamente a la mitad. Era, sin exagerar, una jubilación miserable, indigna…

Otro elemento se sumaba a la disconformidad de los policías: La bronca acumulada por el mal trato que nos dispensara, tanto el gobierno militar como la dirigencia política que estaba saliendo de sus escondites, luego que el pueblo se olvidara que ellos habían sido los responsables –por acción u omisión-  de la caída del último gobierno democrático; y  que muchos de ellos, inclusive, habían colaborado con aquel golpe militar. Pero los muy ladinos, se presentaban a sí mismo, públicamente, como una suerte de quijotes de la libertad y la democracia. Hacían prensa pegándole a la policía; y muchos se fregaban y coqueteaban con los terroristas, todo más o menos como ahora…

Este panorama y la carencia de un organismo representativo de orden sindical que canalizara las inquietudes del personal que no eran escuchadas por quienes ostentaban el poder político, fue lo que generó casi espontáneamente el movimiento policial que se popularizó como “Mopol” y se exteriorizó en forma de un autoacuartelamiento en el lugar de trabajo, sin realizar tareas, salvo las emergencias que fueron atendidas puntualmente.

Quién escribe era muy joven, con dos años de egresado de la Vucetich,  con una formación vertical y disciplina férrea; épocas de mayor rigurosidad por ser la policía administrada por su propia gente, cuando por las faltas que no eran derivadas del trabajo terminaban, generalmente, en exoneración; tiempos en que los traslados a distancias de 500 kilómetros del domicilio eran habituales como medida adicional a una sanción, que podía ser de hasta 45 días de arresto real, de cumplimiento riguroso en Caballería, Infantería o Bomberos. Es decir que en aquellos tiempos, el factor humano y universal llamado “miedo” estaba más presente que ahora. Miedo a perder la carrera –no el empleo-, miedo a los arrestos, miedo a las bajas calificaciones que frustraba el ascenso y el miedo a perder o poner en duda las propias aptitudes de mando, atributo indispensable para el desempeño eficiente de la profesión y de altísimo valor para la conducción, sea de una patrulla como de una Dependencia importante.

Sin embargo el amor por la institución, el dolor e indignación por la falta de respeto a lo que simboliza nuestro uniforme, y la bronca que causaba el avasallamiento que se hacía en especial a los suboficiales y Agentes que eran los más expuestos en la calle, y cuyo respaldo y defensa teníamos –y se debería tener aún- la obligación moral de asumir, pudo más, mucho más que todos los miedos…

Si mal no recuerdo fue la ex Unidad Regional –hoy Departamental- San Martín con todas sus dependencias, la primera en auto acuartelarse coordinadamente y quienes dieron aviso telefónicamente a toda la provincia…

Creo que Mar del Plata, con todas las dependencias, fue el segundo lugar. Recuerdo que desde la Seccional Primera propalábamos la noticia a otras zonas; además redactábamos e imprimíamos panfletos con un viejo mimeógrafo (no existían fotocopiadoras, ni faxes y menos computadoras) y a través de mesa de entrada de la propia jefatura, eran distribuidos a toda la provincia. Era un ir y venir de personal de todas las jerarquías por todas las seccionales, a excepción de los Jefes que si bien apoyaban decididamente, por razones obvias debían mantenerse en una posición contraria  o distante. A los jefes había que preservarlos, esa era la consigna general…

Recuerdo como si fuera hoy, que en esa mañana del primer día, llega el Comisario como de costumbre, y como correspondía el Subcomisario le da la novedad de que nos estábamos auto acuartelando en adhesión a la medida tomada en San Martín. Luego de una llamada telefónica del Jefe con aquella Regional, nos reunió y dijo: “Yo durante la mañana no voy a estar presente porque debo ir al dentista y otros trámites que hacer, pero cuando venga a la  tarde y me entere de la situación van a contar con mi apoyo siempre que esté el 100% del personal acuartelado. En cambio si siguen siendo nada más que esta guardia, les inicio sumario…” Demás estaría decir que en un par de hora estaban presente hasta los enfermos!

En pocos días hasta en el Puesto de Vigilancia del lugar más recóndito de nuestra provincia su personal estaba auto acuartelado; también el Servicio Penitenciario Bonaerense y policías de otras provincias como Mendoza, Río Negro, Corrientes, y alguna más que no recuerdo, se plegaron a la medida…

La prensa, obligada por los acontecimientos, comenzó a hacer público el movimiento policial, lo cual obligo al entonces Jefe de Policía, el Coronel Eduardo Aníbal Nava, a hacer declaraciones publica que fueron absolutamente contraproducentes. Negó la existencia del autoacuartelamiento y dijo que no existía ningún malestar policial…

Esta falta de cintura política, propia de esas personas que ponen en un cargo porque no saben que hacer con ellos, convirtió el malestar de los policías en ira. Las 24 horas siguientes fueron conmovedoras, impresionantes, inolvidables. Colectivos fletados especialmente, camiones y automóviles, atiborrados  de policías uniformados, de todas las jerarquías, de todos los confines de la provincia, auto convocados, convergían en La Plata. En pocas horas el actual Ministerio de Seguridad estaba  tomado por miles y miles de camaradas que queríamos demostrar a la opinión pública y al gobierno que sí había malestar policial y que sí había autoacuartelamiento….

No solamente la provincia, el país todo estaba perplejo por las noticias.

En las siguientes 24 horas, un batallón del Regimiento de Tanques de Magdalena y otro del Regimiento 7 de infantería se apostaron frente al edificio del Ministerio, y luego de negociaciones e intimaciones desobedecidas por el contingente policial, unidos a cualquier precio, las fuerzas militares irrumpieron con un tanque, voltearon el portón de la entrada principal, y a los tiros contra las paredes redujeron a los camaradas que estaban todos sentados en los patios y pasillos de alto, sin responder la agresión. Solamente se respondió con fuego cuando gente de Ejército baleó a dos compañeros policías en el ingreso al edificio.

Los días siguientes la fuerza policial estuvieron de hecho intervenidos. Recuerdo que en Mar del Plata, en cada Comisaría había un Jefe militar que compartía el despacho con el Comisario…

El boicot contra estos militares fue inmediato. Trabajo a Código. No se cubrió ningún tipo de servicio adicional; los bancos no podían abrir. El comisario  le hacía firmar al militar todos los sumarios y expedientes, por lo tanto a cada denuncia había que concurrir “personalmente” a una Inspección Ocular. Verificación de motores, actas de choque, constancias de domicilio, certificaciones de firma, denuncias de defunción, exposiciones civiles, alguna autopsia, y la falta de agua caliente para el mate, hicieron de la vida de estos interventores militares una pesadilla. Tal es así que en el término de algunas semanas ellos mismos suplicaban a sus jefes que los regresaran a sus bases, cosa que se cumplió.

El Mopol fue un movimiento involuntariamente cruento, pero histórico. Por lo que se supo no tuvo jefes ni líderes. Fue la unión, el compañerismo, el quererse a uno mismo; fue el valor al servicio de una causa justa el factor movilizador.

Hubo que lamentar sí la pérdida de uno o dos camaradas, más un muerto y un herido del Ejercito. Con todo, creo que no hubo personal de la fuerza echado, aunque sí sumariado, pues ello formó parte de la negociación posterior, es decir para levantar el trabajo a código. Ese mismo mes los sueldos fueron equiparados con los de Policía Federal, lo cual significó un 100% de aumento; dejaron de maltratarnos por un buen tiempo y concedieron otros beneficios que veníamos reclamando…

Y lo más inolvidable, un fenómeno similar al conflicto del campo. La población estuvo unánimemente a favor de los policías. La gente, durante los días de acuartelamiento, nos traía a la dependencia policial alimentos, bebidas, cigarrillos, facturas, como muestra de solidaridad…

Por último, recuerdo que en un diario de aquellos días, un lector publico una carta resaltando los valores del hombre policía y de cuanto eran capaces los uniformados cuando su dignidad le era pisoteada, toda vez que habían enfrentado al régimen militar. Algo impensado en ese tiempo…

Años posteriores, en tiempos de la última dictadura y también durante la gobernación democrática del Dr. Antonio Cafiero se repitió el Mopol, pero no lo dejaron crecer. Rápidamente, inteligentemente, respondieron a las necesidades del personal.

Sería interesante, que algún otro camarada, con mejor memoria, me corrigiera o ampliara el recuerdo de aquellos días memorables, que por supuesto uno quisiera que nunca se repitan, pero que son parte de nuestra historia, la historia de nuestra  policía.…

Abril 8 de 2010.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de Apropoba

 

UN ANIVERSARIO POCO RECORDADO

LA POLICIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y UN HISTORICO RECLAMO GREMIAL

La segunda quincena del mes de marzo del año mil novecientos setenta y tres marca uno de los tantos hechos históricos en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, pero esta vez con marcada participación de sus integrantes en un fuerte reclamo que bien podría, por sus consecuencias inmediatas, marcar un hito en la defensa de sus derechos laborales. Haciendo un poco de historia recordamos que en esos tiempos el país era gobernado por un régimen militar, que desgastado, ya tenía resuelto el regreso al sistema democrático previéndose la asunción de tales autoridades para el día 25 de mayo siguiente.

La situación de las fuerzas policiales de la mayoría de las provincias venía tornándose angustiosa ante los apremios económicos de sus integrantes por los bajos salarios, y la vetustez o directamente carencia de los medios necesarios para combatir la delincuencia.

La situación más grave, por supuesto, se daba en la provincia de Buenos Aires por la importancia de la fuerza involucrada, apoyado por su Servicio Penitenciario, a lo que se suma protestas similares en Mendoza, Santa Fe, Chubut, Rio Negro, y Corrientes.

El denominado Movimiento Policial (MOPOL), que iniciara sus medidas de fuerza el día 19 de marzo fue nada más ni nada menos que una consecuencia de la imposibilidad, en ese momento, de que los efectivos policiales expresaran sus inquietudes gremiales y a que tanto ayer como hoy, la cúpula jerárquica de la institución, en resguardo de sus privilegiadas situaciones personales disimularán las aflicciones del personal subalterno, pasando por distraídos frente a lo que se hacía cada día más evidente.

Largo sería enumerar las alternativas del conflicto, sobre cuya gravedad baste hacer mención a que planteaba la rebeldía policial, la huelga y la toma de la Jefatura de Policía y distintas dependencias policiales por parte de los rebeldes que plantearan directamente un total cese de actividades, el Gobierno Nacional recurrió al Ejército, que a viva fuerza tomó el histórico edificio de calle 2 y 52 en La Plata, operativo que desgraciadamente arrojó un saldo de muertos y heridos.

A las 22,10 horas del día 21 de marzo, efectivos militares del Regimiento 7 de Infantería de La Plata, cuya jefatura era ejercida por el Coronel Federico Pedernera, y del Regimiento 8 de Tanques de Magdalena, con el apoyo del Batallón de Comunicaciones de City Bell, todo bajo la supervisación del entonces Jefe de la 10 Brigada de Infantería General Haroldo Pomar y del propio Jefe del 1er. Cuerpo de Ejército General de División Tomas Sanchez de Bustamante, mediante la utilización de una unidad blindada rompieron los portones de acceso a la Jefatura de Policía, ingresando al interior del edificio disparando ráfagas de ametralladoras a pesar de la pasividad de los rebeldes que sentados en los patios o en las oficinas esperaban el hecho, habiendo anunciado previamente que no resistirían ni con las armas ni de ninguna forma al Ejercito Nacional.

A pesar de ello dos víctimas policiales cayeron en circunstancias nunca aclaradas, además de contarse en ese luctuoso día un muerto y un herido del personal militar, hechos ocurridos en la vía pública en las cercanías de la Jefatura, víctimas según los medios de información de disparos de francotiradores civiles, de sectores políticos que siempre en estos casos pretenden contribuir al caos.

De las tristes consecuencias de este reclamo, se obtuvieron por supuestos sensibles mejoras en lo salarial y otras que perduraron durante un tiempo, pero si nos detenemos a analizar la lista de peticiones realizadas por el MOPOL encontramos que varias siguen perdurando sin que se aviste algún tipo de solución, tales como son el tema salarial, la extensión de la jornada laboral, los reiterados incumplimientos de sus obligaciones por parte de la obra social (IOMA), prontitud en los reintegros de servicios por parte del co-seguro Servicios Sociales, en especial a los afiliados del interior de la provincia, y el pago inmediato de los subsidios de Ley a los deudos de los fallecidos en acto de servicio, además de haberse agregado otras que los nuevos tiempos han hecho surgir.

Han transcurrido exactamente 30 años de los hechos narrados, sin embargo, entre el gobierno de facto de aquellos momentos y el pseudo democrático actual, tampoco surgido de la voluntad popular, parece existir poca diferencia en lo que respecta al reconocimiento de los derechos laborales del policía, cuando ya en pleno Siglo XXI, siguen obstaculizando la marcha hacia la inevitable sindicalización policial, mediante la cual los integrantes de esta fuerza puedan canalizar los reclamos en un diálogo franco y abierto, sin la necesidad, como en el año 1973, en que no existía otro camino de recurrir a la huelga, y la rebeldía que ningún beneficio dejan a las instituciones.

Recordando una vez más a los mártires de aquellas jornadas y a la serenidad con que los que encabezaron la rebelión pusieron en sus actos, donde nunca se perdió el principio de disciplina y que indudablemente evitó consecuencias de incalculable gravedad, finalizo este recordatorio precisamente citando una de las clásicas definiciones de la historia, que según se señala "Es el estudio de los hechos del pasado para evitar, en lo negativo, su repetición en el futuro"

19 de marzo de 2003.

MIGUEL ANGEL REYNOSO - Secretario General

_____________________________________________________________________________

 

LA INJUSTICIA DE LA OMISION – El Ministerio de Seguridad omite incluir en su lista de HONOR a camaradas caídos en el Cumplimiento del Deber - Un caso claro que se suma a los muchos que por distintos motivos no acceden aunque mas no sea a este lugar que les corresponde - Suboficial Mayor JOSE SERAFIN VICENTE, Destacamento Laguna Alsina – Comisaría de Guaminí, 11 de agosto de 2004

(Artículo Diario Clarín de la misma fecha) 25-11-09.-

 

Lo detuvieron, se enojó y mató a golpes a un policía dentro del destacamento

El atacante quedó a solas y sin esposar con la víctima. Tiene problemas psiquiátricos.

Bs. As., 11 de agosto de 2004.- (Clarín) - Le pegó con sus puños con una furia inusual. También lo revoleó contra el piso y lo arrojó contra las paredes. Así, el hombre —con antecedentes psiquiátricos— asesinó a un policía dentro de un destacamento.

El crimen ocurrió en la localidad de Bonifacio, en el partido de Guaminí, aproximadamente a 500 kilómetros al sudoeste de la Capital Federal.

El agresor, un hombre corpulento y de gran fuerza física, asesinó al suboficial mayor José Serafín Vicente, de 55 años, que lo custodiaba en la dependencia: lo mató a golpes de puño e impactando su cabeza contra las paredes de la oficina de guardia (de tres metros por tres), luego de sujetarlo de las piernas y revolearlo por el aire, detallaron fuentes del caso.

Bonifacio es un pequeño y tranquilo pueblo bonaerense del partido de Guaminí, donde la mayoría de sus habitantes viven de la ganadería y de la agricultura. Su principal atracción turística es la Laguna Alsina, que está sobre la ruta 65. El destacamento policial, en el que trabajan sólo dos policías depende de la comisaría 1ª de Guaminí, que a su vez reporta a la Departamental Trenque Lauquen.

El asesino, un hombre con problemas psiquiátricos, fue identificado como Jorge Mateo. En el pueblo todos lo conocen como "el Gordo".

Ayer a las 6 de la mañana fue detenido por el suboficial Vicente porque estaba causando disturbios en la calle. Fuentes policiales dijeron a Clarín que los vecinos llamaron al destacamento porque Mateo arrojaba botellas a la calle y gritaba descontroladamente.

Vicente y el cabo Eduardo Bacchiani fueron a buscarlo y lo llevaron detenido al destacamento. Allí, Mateo no fue esposado y se quedó a solas con Vicente, porque Bacchiani salió a buscar a los familiares de Mateo.

Mientras le tomaban los datos personales, se enfureció y atacó al policía. Le inmovilizó las manos y los pies, y lo golpeó con violencia.

Luego lo "revoleó varias veces contra las paredes como si fuese una bolsa de papas", graficó una fuente. Y agregó: "Lo encontraron con las manos muy hinchadas de tanto que golpeó al policía".

Según un investigador, tras el crimen Mateo se quedó contemplando el cadáver hasta que fue esposado por el cabo Bacchiani.

Los investigadores se preguntaban ayer por qué Vicente no había esposado a Mateo. Y presumían que el suboficial se había confiado porque ya lo conocía.

El caso es investigado por el fiscal de Trenque Lauquen, Walter Vicente, titular de la UFI 4, que no tiene parentesco con el policía asesinado.

La carátula judicial es "homicidio simple", delito castigado con entre 8 y 25 años de cárcel. Sin embargo, dados los antecedentes psiquiátricos de Mateo, es probable que el hombre pueda ser declarado inimputable e internado en un neuropsiquiátrico hasta que los médicos evalúen que ya no es peligroso para sí mismo, ni para terceros.

Por eso es que el fiscal pidió la historia clínica del imputado y ordenó que sea evaluado psiquiátricamente por peritos oficiales.

Mateo fue trasladado ayer a la tarde hasta la alcaidía de los Tribunales de Trenque Lauquen, donde fue revisado por médicos policiales. Luego, quedó alojado en una celda.

____________________________________________________________

 

Reflotando recuerdos

Hace años ya que desde APROPOBA anunciamos el fracaso de la Municipalización Policial y expusimos las razones – En momentos en que ya se habla de dar por finalizada esa experiencia recordamos lo que dijimos por aquellos tiempos. Nota de APROPOBA “MUNICIPALIZACION POLICIAL” del 15 de junio de 2003.

 

APROPOBA - Asociación Profesional de Policías de la Provincia de Buenos Aires

MUNICIPALIZACIÓN POLICIAL

 

Enfoque Histórico:

         La policía de la Provincia de Buenos Aires (primera del país ), fue creada oficialmente por Ley del 24 de diciembre de 1821, siendo gobernador de la provincia el Martín Rodríguez, gracias a la inspiración del entonces Ministro de Gobierno D. Bernardino Rivadavia, cuya influencia centralista se manifestó en la organización de la institución.

         Por dicha Ley se establece el cargo de Jefe de Policía y de seis comisarios para la capital y ocho para la campaña,  con jurisdicción en todo el territorio de la provincia, lo que ya le dio un carácter estatal, estableciendo el Reglamento General de Policía la creación de la Intendencia General de Alta Policía “que dependerá inmediatamente del Gobierno”, “La Intendencia de Policía no es una magistratura de pura dignidad, es la ejecución y el brazo activo del Gobierno y su subdelegado inmediato en este ramo...”, lo cual implica que la Policía es no solo esencialmente ejecutiva, sino también un órgano inmediato de la soberanía del Gobierno.

....... “La seguridad individual es el primer premio que recibe el hombre que renuncia de sus derechos naturales para vivir en sociedad, mengua el honor del Gobierno cuando no están seguros los que viven bajo su protección...”

Fdo. Cornelio Saavedra, Presidente -  Mariano Moreno, Secretario. (Bando de la Primera Junta de Gobierno Patrio, 20 de junio de 1810)

 

         Al respecto de su municipalización debemos tener en cuenta dos consideraciones:

1. Aspecto legal

2. Aspecto práctico.

Aspecto Legal

Con relación al aspecto legal es necesario recordar que conforme a lo que determina en primer término la Constitución Nacional en su artículo 5to. Corresponde a las provincias entre otras funciones asegurar la administración de justicia,  por cuyo motivo resulta deber inexcusable e intransferible de cada Estado Provincial el de organizar la justicia y por ende los organismos auxiliares de la misma como lo es la fuerza policial.

         El Art. 128 de la misma Carta Magna establece que los gobernadores de provincia son agentes naturales del Gobierno Federal para hacer cumplir la Constitución y las Leyes de la Nación, de allí que necesariamente deban contar con una fuerza policial al efecto. (Refrendado por el Art. 15 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires)

         El lo que respecta a esta última establece en su artículo 45 que los poderes públicos no podrán delegar las facultades que le han sido conferidas por dicha Constitución.

         Asimismo en su artículo 144, inciso 2 otorga al Poder Ejecutivo la atribución de promulgar y hacer ejecutar las leyes de la Provincia, facilitando su ejecución por reglamentos y disposiciones especiales que no alteren su espíritu.

         El régimen municipal establecido a partir del art. 190, deja muy en claro cuales son los alcances y responsabilidades de las municipalidades y las bases sobre las cuales deberán atender las mismas.

Aspecto práctico:

         La excusa de la propuesta de municipalizar a la fuerza policial, se centra mayoritariamente en la denominada “posibilidad de mejor control”, al respecto de lo cual conviene dejar asentado que actualmente las policías de la provincia de Buenos Aires, están sujetas a los siguientes controles:

         Control político, de acuerdo a la organización del Estado

         Control parlamentario, por la posibilidad de dichos órganos de formar comisiones específicas o por la facultad de interpelación o comúnmente en el estudio y aprobación del presupuesto.

         Control administrativo, correspondiente a los diferentes niveles jerárquicos de la estructura administrativa del Estado, y de la institución policial en sí.

         Control disciplinario: enfocado al comportamiento individual en base a los reglamentos en vigencia.

         Control judicial: ejercido por el poder del cual la institución es auxiliar.

         A estos controles debemos sumarle la existencia de los foros de seguridad, tanto seccionales, municipales y departamentales, establecidos por la Ley de Seguridad de la Provincia y que mucha injerencia tienen en la tarea policial, a pesar de que constituidos por voluntariosos vecinos en su gran mayoría totalmente desconocedores del tema, pero con posibilidades de acercamiento con las altas autoridades políticas, constituyen de por sí una fuente de intranquilidad para los integrantes de la fuerza, ya que muchas veces apetencias de distintos tipos que pueden aspirar quienes constituyen dichos foros se traduce en la posibilidad cierta de riesgo para la carrera de los funcionarios policiales salvo condición de mostrarse dóciles con aquellos.

         Defensor de la Seguridad, al igual que en el caso anterior el completo desconocimiento del tema por quienes asumen a estos cargos, que dicho sea de paso se encuentra vedado por Ley a profesionales como policías retirados, en una clara acción discriminatoria, solamente contribuyen a la confusión.

         Si a pesar de que todos estos controles hoy en la práctica, la institución policial de la Provincia de Buenos Aires se encuentra seriamente cuestionada e imposibilitada de encontrar su rumbo, es claro deducir que existen otros factores que inciden en esta problemática y que de ninguna forma salvaguardaría la injerencia comunal en el tema, sino que por lo contrario contribuiría agravamiento de la situación.

         Al respecto tampoco escapa a cualquier ciudadano que las administraciones municipales en su gran mayoría no han podido resolver las cuestiones que le son inherentes, como lo son por ejemplo: el transito, los residuos domiciliarios y cloacales, el transporte, la infraestructura urbana, entre otros, lo que hace sumamente dudoso que de involucrarse en el aspecto de la seguridad pública puedan arribar a un resultado satisfactorio.

                   Posiblemente la propuesta de municipalización puede haberse realizado por personas bien intencionadas pero seguramente con escasos conocimientos profesionales sobre el tema, que incluso llegado el caso podrían preocuparse de mantener la institución policial y su función al margen de la política partidaria, y no se podrá asegurar que en un futuro más o menos cercano otros intereses por parte de quienes podrían acceder al poder municipal nos llevarían a que la policía sea “la policía del intendente”, muchas personas de avanzada edad recordaran los tiempos en que los comisarías salían de los comités políticos, nombrados por el caudillo de turno, y si las experiencias vividas no resultan suficiente argumento,  atengámonos a la tendencia mundial en materia policial.

         No creo que la intencionalidad del legislador D'Elía proponiendo el cierre de las escuelas de formación, busque este resultado, más teniendo en cuenta que precisamente mundialmente se tiende al mejoramiento del servicio policial mediante la profesionalización de sus cuadros.

         “Una policía, en suma debe ser no solamente poderosa en su técnica, sino aséptica en su intención política”  (“Policía: de Maquiavelo a Fouché”, Dr. Gregorio Marañón, conferencista español)

“La organización interna y el grado de especialización de  las unidades policiales, cualquiera fuera la orgánica específica de la fuerza, dependen en gran medida de su importancia y tamaño”. (Tratado sobre la Seguridad Pública, Pág. 60, Adrián Pelachi, Editorial Policial, Policía Federal Argentina)

         Bajo estos conceptos de por sí reconocidos mundialmente, las distintas fuerzas policiales de los diversos países a partir del último cuarto del siglo anterior han comenzado a procurar la unificación de la tarea policial, en lo posible a nivel nacional, regionalizando o achicando la cantidad de instituciones policiales, con el fin de presentar un frente unido y organizado frente al avance del delito, principalmente en lo que hace a la autoridad unificada, pudiendo citar ejemplos como Bélgica, Suecia, Irlanda, Dinamarca, Grecia, Francia y otros.     

         Tal como se cita humorísticamente la clase política argentina tradicional, no se marea con los consecutivos fracasos lo que motiva que continúen insistiendo en los errores o a contramano de las tendencias internacionales que aconsejan otra cosa, no escapando tal modalidad al tema de la seguridad pública como lo viene sufriendo la sociedad.

                   “La Creación de una Policía Judicial, desligada de la Policía y dependiente de la Justicia constituye una abstracción racionalista, carente de sentido doctrinario, antecedentes históricos válidos, actualidad y futuro, al igual que cualquier otra construcción jurídico institucional que pretenda con los mismos u otros argumentos transferir de la verdadera policía a otro organismo a la función de investigación criminal, policía criminal o policía judicial.”  Tratado sobre Seguridad Publica ya citado)

         Ejemplo clásico de la municipalización policial lo tenemos en Los Estados Unidos de Norteamérica, donde una profunda tradición de autonomía local ha descentralizado extremadamente la fuerza policial, constituyéndose en un modelo al respecto. No obstante lo cual es de señalar que a pesar del preponderante sentido sobre el cumplimiento de la Ley de esa sociedad y de la tendiente profesionalización de las estructuras, no se cumple con el precepto básico de asegurar su independencia de todo tipo de presión política.

         Por diversas razones tales como mayor profesionalización y también mayor transparencia, este modelo policial necesita de permanente ajustes de sus mecanismos por lo que últimamente para ocupar los puestos de responsabilidad en la conducción de las fuerzas policiales, se está recurriendo a funcionarios de carrera, para lo que se debe, previamente, derogar el sistema electivo, mientras que por otro lado también debe tenerse en cuenta que la principal característica de la evolución contemporánea de la organización policial norteamericana es cierta centralización en beneficio de los estados y la federación, pese a ser contrario a la tradición, pero basado en el descontento esencialmente ocasionado por la corrupción y la incompetencia de los servicios policiales locales y por la convicción de que la excesiva multiplicación de los cuerpos policiales constituye un obstáculo importante para la acción eficaz de las fuerzas del orden.   

         La falta de madurez de nuestra clase política tradicional, y de la cual tenemos recientes ejemplos hacen poner en duda la posibilidad del funcionamiento de instituciones de ese tipo en nuestro país, ya que llevarían indudablemente al establecimiento de “parcelas” o “quintas”, con intereses difíciles de conciliar en perjuicio de la seguridad de las personas.

         De por sí, ya la destrucción de la fuerza policial más numerosa del país como lo fue la Policía de la Provincia de Buenos Aires, a través de la reforma última puede considerárselo como contrario a principios que emergen del realismo de la función policial, y cuyo fracaso a esta altura resulta indiscutible, con el gravísimo resultado que hoy sufre la sociedad, todas las teorías oportunamente esgrimidas por los ideólogos de la experiencia se han derrumbado una tras otra, ninguno de los objetivos fijados se ha cumplido ni se avizoran posibilidades de que se cumplan, es más ya tímidamente y en la reserva de sus despachos gran cantidad de legisladores que aprobaron este disparate reconocen su arrepentimiento, no obstante lo cual al parecer nadie todavía ha tenido el coraje suficiente como proponer las verdaderas soluciones, Cabría pensar cual podría ser el resultado de esta nueva experiencia de municipalización policial que se propone y los altos costos en bienes y vida que nuevamente debería pagar una sociedad desprotegida.

         A la vista están las consecuencias que acarrea sobre el resultado el rendimiento policial la división sufrida por la Policía de la provincia de Buenos Aires, la falta de coordinación entre las distintas jefaturas, en temas tan elementales como por ejemplo las comunicaciones, la disgregación de esfuerzos y las imposibilidades que el sistema implica hace pensar seriamente en los cuantiosos impedimentos que supondría dividir aún más la fuerza policial en el supuesto de la propuesta de municipalización.

Creo oportuno señalar los conceptos Inspector General  Marcel Sicot, de la Seguridad Nacional Francesa; ex Director de Interpol, citado en “Policía Judicial, Teoría y Realidad”, Dr. Fentanes, Editorial Policial, Policía Federal Argentina

         “La Verdadera función de la policía, la que consiste en proteger bienes, vida y libertad contra atentados graves, exige intrínsecamente que sea asegurada por un servicio, si no homogéneo, por lo menos perfectamente coordinado y centralizado. La unidad de la función postula la unidad de los servicios, La función de policía. Si es erróneo distinguir rigurosamente aspectos indivisibles de la función de policía, es con mayor razón incurrir en grave error el querer dispersar los servicios de policía en función de distinciones arbitrarias.”

CONCLUSIONES:

         La municipalización de la fuerza policial en nuestro país  no solo no reportaría ningún tipo de beneficios práctico al servicio de seguridad que obligatoriamente debe prestar el estado, sino que además aparejaría un sinnúmero de inconvenientes que la más fértil de las imaginaciones actualmente puede llegar a suponer, por supuesto todo ello en desmedro de la cuestión más importante a tener en cuenta en este tema como lo es el asegurar el beneficio de la seguridad pública a todos los integrantes de la sociedad.

Mar del Plata, 15 de junio de 2003.

 

         MIGUEL ANGEL REYNOSO

Comisario Inspector (RA)

Secretario General

 

Bibliografía:

     - Tratado sobre Seguridad Pública, Adrián Pelachi, Editorial Policial PFA

      - Tratado de Ciencia de la Policía, Dr. Enrique Fentanes, Edit. Policial PFA

      - Compendio de Ciencia de la Policía, Dr. Enrique Fentanes, Edit. Policial PFA

      - La Policía Judicial, Teoría y Realidad, Dr. Enrique Fentanes, Edit. Pol. PFA.

      - Historia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, La Plata PPBA

      - Apuntes a tener en cuenta para la elaboración de una verdadera política de Seguridad, Miguel Ángel Reynoso, 2001, Public. Pág. WEB, APROPOBA.

_____________________________________________________________________________

 

Correo recibido

Hoy se cumple un nuevo aniversario del emblemático asesinato de una de las víctimas de la subversión en nuestro pais, de la que muchos policías también sufrieron sus atrocidades.

 

De: Arturo Larrabure  

Para: central@apropoba.com.ar

Enviado el: viernes, 21 de agosto de 2009

Asunto: -*IN MEMORIAN*. Homenaje al Cnl. ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE. Domingo 23 de agosto, acompañemos a su familia en Buenos Aires y en su Tucumán natal

 

Hoy domingo se cumplen 34 años del brutal asesinato al Coronel Argentino del Valle Larrabure, tucumano, héroe de la Patria.

Con tal motivo la promoción 82 del Colegio Militar de la Nación junto a su hijo Arturo y demás fliares, harán un homenaje en su memoria en Buenos Aires.

A su vez en Tucumán, familiares y amigos del Coronel que dejó un noble ejemplo de patriotismo, de fe inquebrantable, de persona intachable en lo espiritual como  en lo personal, familiar y profesional, harán celebrar una misa a las 11.30 en la Parroquia Nuestra Señora del Valle en Yerba Buena y después se hará un brevísimo homenaje en su memoria en la plaza que está al frente.

Argentinos, tucumanos, están todos invitados a acompañar a la flia Larrabure. Hagamos Patria!!!! y honremos a quien prefirió morir de pie a pesar de las torturas y humillaciones a las que fue sometido antes que caludicar en sus principios morales.

En Buenos Aires, Homenaje a las 11 en Plaza Mitre, Av. del Libertador entre Agote y Rep. Del Líbano (frente Museo B.Artes)*

En Tucumán: Misa 11.30 en Nuestra Señora del Valle (Yerba Buena) y breve homenaje en la plaza a continuación.

*PROMOCION 82 – CMN*

En la hoy tan distorsionada década de los ’70, la Argentina era asolada por el terrorismo subversivo, cuya acción criminal se traducía en miles de asesinatos, secuestros, sabotajes y atentados de toda índole. Día a día crecía el número de familias destruidas, y la violencia sistemática e irracional parecía no tener fin.

Como fue reconocido por la Justicia que siguió al Proceso, acá se libraba la peor de las guerras, la *guerra revolucionaria*, que por su fuerte carga ideológica, resulta más enconada y sangrienta que las contiendas convencionales. El enemigo estaba envuelto en las sombras, o mimetizado dentro de la población a la que había atemorizado.

Dentro del marco mundial de la guerra fría, entonces en pleno desarrollo, las organizaciones subversivas, en especial las dos autóctonas más importantes y combativas, MONTONEROS, y el EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO (ERP), habían proclamado de modo público y terminante, su intención de tomar el poder por las armas, y convertir a la Argentina en el segundo enclave del totalitarismo soviético en América latina; en una palabra, seríamos una dictadura tipo Cuba.

Por cierto, dichas organizaciones no respetaban el orden democrático, que juzgaban burgués, ni menos los derechos humanos, al presente tan hipócritamente declamados.

La situación se agravó con el fallecimiento del general Perón el 1º de julio de 1974 y entramos a una suerte de caos.

Mientras el país vivía estas dramáticas circunstancias, en un lugar algo alejado del centro de los acontecimientos, en Villa María (Córdoba), el joven mayor ingeniero militar ARGENTINO DEL VALLE LARRABURE, se desempeñaba como subdirector de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos, sita en las afueras de dicha localidad. Sus funciones específicas eran eminentemente técnicas.

Fue entonces cuando un grupo de terroristas del ERP fuertemente armado, en un sorpresivo y artero ataque nocturno facilitado por la complicidad de un soldado que ofició de entregador, logró copar el establecimiento industrial y secuestrar a Larrabure, tomándolo de rehén.

Así, secuestrado, estuvo mantenido en una “cárcel del pueblo”, en condiciones infrahumanas durante el lapso de más de un año. “Cárcel del pueblo”: sinónimo de tortura moral, tormentos físicos, vejámenes, soledad, tristeza, espera contra toda esperanza.

Los argentinos no debemos olvidarlo, si no queremos repetir la experiencia. Calvario atroz. Nos han quedado sus escuetas comunicaciones entre el joven militar y padre, a su familia. Sus cartas, sus papeles, su diario personal (publicado en la revista “Gente” dos años después de su muerte), sus mensajes plenos de profundo humanismo, amor a Dios, a sus seres queridos, al Ejército y la Patria, por quienes en definitiva entregó su vida. Todo ello sublimado por las atroces condiciones en que transcurrían sus días.

A veces compartió la prisión con empresarios secuestrados (y que previa pago del rescate fueron luego liberados), quienes han transmitido su testimonio de resistencia y heroísmo, y narraron que para darse fuerza cantaba el Himno Nacional.

Eligió ser mártir, pues ante el ofrecimiento de trabajar como asesor químico en las fábricas clandestinas de armamento para la guerrilla, se negó rotundamente y asumió las consabidas consecuencias.

Sin embargo, su excepcional calidad humana y su profunda fe cristiana, lo llevaron a dejar escrito a sus hijos que debían perdonar a sus enemigos, aún cuando ocurriera lo peor.

Su cuerpo dejó el testimonio del horror. Para Larrabure no hubo derechos humanos, ni obviamente algún asomo de justicia. El 23 de agosto de 1975 terminó ahorcado y tirado en un zanjón.

Sus hijos y nietos, su familia, sus amigos, sus compatriotas sabedores de su historia, y sus compañeros de la Promoción 82 del Colegio Militar, le rinden así un emocionado homenaje a su memoria, a treinta y cuatro años de su muerte.

Cuando nació, su padre dijo: “Este hijo se llamará Argentino y será para la Patria”. ¡Y así fue!

Hoy hay quienes tendenciosamente quieren olvidarlo, pero mientras haya en esta tierra civiles y soldados con conciencia y con honor, ello será en vano, pues los héroes mueren físicamente, pero muertos viven para siempre en la memoria y para ejemplo de su pueblo.

________________________________________________________________________________________

 

Acerca del Consejo de Seguridad y la propuesta de la policía judicial

Nota de MIGUEL ANGEL REYNOSO, del año 2000, acerca del tema que no ha perdido actualidad

 

APUNTES A TENER CUENTA EN LA ELABORACIÓN DE LAS BASES PARA UNA VERDADERA POLÍTICA DE SEGURIDAD PÚBLICA

.................. “La seguridad individual es el primer premio que recibe el hombre que renuncia de sus derechos naturales para vivir en sociedad, mengua el honor del Gobierno cuando no están seguros los que viven bajo su protección...” Fdo. Cornelio Saavedra, Presidente, Mariano Moreno, Secretario.

Bando de la Primera Junta de Gobierno Patrio,

20 de junio de 1810

 

1) SITUACIÓN

Diferenciación entre teoría y realidad

         La precariedad del sistema jurídico vigente hace que la Institución policial deba afrontar la lucha contra la criminalidad sin contar con las armas necesarias y convenientes, otorgando de esa forma tal ventaja a quienes, en su marginalidad, no deben manejarse con normas que reglen su conducta, que, a ojos vista, esta desigual lucha, ya vigente en anteriores reformas a nuestras normas de procedimiento en lo penal recibió el tiro de gracia con las últimas grandes reformas que llevadas a cabo teniendo como primer objetivo una intencionalidad política electoralista, dejaron completamente de lado los básicos intereses de la sociedad en procura de causar un golpe de efecto, para el cual no se tuvieron en cuenta, dado el apresuramiento, el necesario análisis y asesoramiento con verdaderos profesionales desinteresados, a los que resultaba necesario sumar la experiencia de policías capaces cuya opinión hubiera resultado valedera.

         Resulta muy grande el escepticismo de los policías de carrera, y explicable luego de tantas decepciones, en cuanto a obtener de una vez por todas una ley procesal con asidero moderno y técnico, que consagre, con el debido contralor jurisdiccional, la autonomía de la investigación policial, sin mengua de los recaudos de la comprobación legal y del respeto de las garantías individuales. Cada vez que surge la posibilidad de comenzar a transitar la senda correcta, distintos intereses hace que se fracase en lograr alcanzar el objetivo pretendido (la seguridad de las personas) resultando necesario al poco tiempo desandar lo andado para poner a pruebas nuevas teorías o meros enunciados de nombres llamativos, por lo general débilmente sustentados en bases adornadas de enunciados garantístas que solamente ganan el aplauso de los seguidores de ese tipo de propuestas, además, por supuesto que de la delincuencia toda. Está claro que toda medida que merme la capacidad operativa, defensiva, e investigadora de la fuerza policial será inmediatamente bien recibida y alabada por todos quienes se mueven al margen de la Ley, sus defensores, cómplices y encubridores.

         En este aspecto debemos señalar que la “ficción jurídica” a que nos ha llevado esta situación redunda en el desprestigio del Derecho y de sus órganos de aplicación y al mismo tiempo este sistema coloca su aparato técnico y filosófico a disposición de teorías atentatorias contra la libertad, lo que conforma una paradoja por demás trágica.

         De tal observación podemos destacar que la falta de confianza que el ciudadano deposita en la Institución Policial, como en la justicia en general, que a diario conocemos por los medios de información, se debe en gran parte en la diferencia existente entre la teoría y la realidad, la primera generalmente manejada por juristas y legisladores que vuelcan en la elaboración de la Ley procesal cuanto postulado o teoría les parezca novedoso o simpático, o incluso que posea un nombre llamativo y pegadizo, mientras que la segunda es manejada exclusivamente por la policía y la justicia de primera instancia, quienes a pesar de su vasta experiencia en dicha realidad, de la cual se nutren día a día, son ignorados en todo momento, debiendo eso sí, cargar con la problemática que inmediatamente se originará, debiendo además poner la cara ante la sociedad, cuando los resultados no se avienen a concordar con la teoría.

         Esta diferencia observable fácilmente a simple vista sin embargo continúa siendo ignorada en la actualidad; quienes hemos visto transcurrir nuestras vidas, en el fárrago del trabajo policial, esmerándonos para entender la problemática y capacitarnos con el ánimo de aportar nuestra experiencia sobre la realidad, no solamente hemos visto defraudadas nuestras ambiciones, sino que especialmente en la última y gran reforma judicial y policial de nuestra provincia, agotamos nuestra paciencia leyendo, escuchando y viendo hasta el cansancio a los hacedores de una propuesta que aseguraban, al igual que los viejos tónicos de los buhoneros y mercachifles , la cura, rápida y milagrosa a todos nuestros males con relación a seguridad y justicia. Incluso se aseguraron tiempos de ejecución y se fijaron tiempos de resultados, con la precisión del granjero que pone los huevos a la gallina anunciando con seguridad que a los veintiún días nacerán los pollitos. Se aseguró la eliminación del mal mayor  (la actuación como juez de instrucción por parte de la policía), creación de sinnúmero de fiscalías que tendrían a cargo la investigación, y otras medidas que “en tres meses” harían vislumbrar resultados palpables en cuanto a la disminución en la comisión de delitos y al aumento del esclarecimiento de aquellos que se cometieran.

         Hoy, cuando verdaderamente nadie se  siente seguro, cuando la problemática no solamente no ha mejorado en nada, sino que por el contrario ha empeorado sin signos de que dicha tendencia se revierta, de solo recordar estas promesas no podemos menos que esbozar una sonrisa, desgraciadamente quienes tanto alabaron la nueva herramienta ya no contestan reportajes, y si lo hacen se aseguran de que la conversación derive hacia otros horizontes menos comprometedores, que no los ponga frente a los miles de ciudadanos víctimas del incremento de delitos y su dificultad de esclarecimiento que esta prueba sobre las costillas de los ciudadanos ha ocasionado durante todos estos años, es más, de quienes contribuyeron con su apoyo cómplice a esta triste realidad que hoy nos agobia ya comienzan a elaborar proyectos proponiendo de alguna forma retroceder sobre lo hecho en busca de una salida que no saben encontrar, pero nuevamente, y como si no pudiera ser de otra manera, incursionar en el error que nuevamente nos llevará a otro fracaso.

 

2) HERRAMIENTA ESENCIAL

La norma del Procedimiento Penal

¿Donde entonces podemos buscar la herramienta que nos permita asegurar con mediana seriedad el funcionamiento de las instituciones fundamentales que hacen a la seguridad pública como lo son la Policía y el Poder Judicial, en armonía y concordancia, hacia un fin tal elemental para la sociedad como lo es la seguridad pública?

         Hemos escuchado hasta el cansancio distintas teorías, entre las que se cuentan por ejemplo, aumentar las penas, modificar el Código de Procedimiento Penal, (nunca se sabe en que sentido o intenciones hasta que ya esta publicado y en vigencia) destruir o desarticular a la fuerza policial, (como se puso en práctica recientemente), quitar atribuciones a la policía, dar atribuciones a la policía, pasar la responsabilidad de la investigación a un cuerpo de fiscales, más cárceles, menos cárceles (por medio de benéficas leyes de excarcelación), cambiar el sentido y programas de la capacitación policial, comprar más patrulleros, crear nuevas dependencias policiales con tareas específicas, cambiar el nombre de la institución policial, desconocer su historia, cambiar su uniforme, sus insignias, despojarla de sus efectivos más experimentados, contratar especialistas teóricos, crear foros de seguridad, vecinales, comunales, provinciales, defensores de la seguridad, intervención a destajo de profesionales del derecho con escasísima experiencia en el campo de la justicia y nula en el de la seguridad pública, entre otras en lo que respecta a leyes y disposiciones más o menos documentadas a las que deben agregarse las de mera enunciación con nombres asimilados a programas de otras latitudes como la  llamada “mano dura”, en modesto remedo a la “tolerancia cero” de los planes de estrategia de la Policía de Nueva York , que aparte de no ser lo mismo, muy pronto se agregó al tacho de los fracasos, todo ello regado, mientras tanto de los lamentos de las víctimas de los delitos y abundante sangre de nuestros camaradas, que como nunca caen día a día en  el denominado “cumplimiento del deber”, que se hace más doloroso cuando se piensa que muchas de estas muertes podrían haberse evitado. 

         De todas las propuestas enunciadas, más otras de todo tipo y origen que no merece la pena analizar, y de las que tenemos ya la certeza por medio del antiguo sistema de prueba y error, corresponde a este trabajo tomar lo que se considera fundamental para cualquier propuesta medianamente seria que pudiera elaborarse en procura de contribuir a mejorar la seguridad pública en general, como lo es:

El Código de Procedimiento en Materia Penal

         En los últimos tiempos el derecho procesal penal, ha colocado en un plano dominante y exclusivo el programa político de las garantías individuales, muy respetable por cierto, por encima de la realidad de la investigación criminal y de los fines del proceso y del juicio. Ha perdido de vista que prevención-investigación-proceso-juicio forman una unidad armónica de medios para la defensa social y la lucha contra la criminalidad, que pueden y deben conciliarse con los principios de garantía, pero no eclipsarse ante ellos. Se desdeña el derecho de la víctima y hasta va en contra del victimario a quién pretende proteger sus garantías, cuando, por ejemplo la tardía recolección de pruebas o la tardía disposición de diligencias atenta en perjuicio de la obtención de la verdad, de lo que todos resultan de alguna manera u otra perjudicados al no poder probarse ni culpabilidad ni inocencia.

         Dejo a los profesionales incursionar sobre la retórica científica, por hallarse lejos de mi alcance intelectual, el detallado análisis de temas de tanta profundidad para dejar aclarado una vez más que la simple experiencia de la vida policial y los resultados de tantas políticas desacertadas que me ha tocado presenciar muy de cerca, me llevan a incursionar en estas reflexiones por el solo hecho de “haber visto todo desde otro lado”, hasta ahora no tenido en cuenta.

         La normativa legal en materia de procedimiento penal, resulta a más de un  juicio policial, la llave que nos puede acercar al tan buscado paliativo que necesita la vapuleada seguridad pública, pero no todo lo que allí se sustenta interesa particularmente a la función policial y a la obtención de resultados en la lucha contra el delito. Errores ya cometidos y propuestas hechas públicas conteniendo indudables yerros a cometerse hacen que pongamos la atención en una sola y principal cuestión que aunque a veces aparece mezclada con otras y rodeada de ponderaciones, encarna en sí  misma la contradicción y la negación de los postulados constitucionales, como lo es la teoría de la POLICIA JUDICIAL.

 

3) TEORIA DE LA POLICIA JUDICIAL

         La teoría de la Policía Judicial, es quizás el argumento más utilizado en los últimos tiempos por quienes pretenden introducir reformas en materia de procedimiento penal. Según los entendidos dicha teoría ya había aparecido a fines del siglo XIX, (Policía de la Capital, Memorias años 1893-1894) y a pesar de la réplica sufrida en dicha oportunidad es resucitada periódicamente cuando las circunstancias parecen propicias y las necesidades de propuestas, a falta de ideas nuevas, la vuelcan a la actualidad sin pensar mucho en sus alcances y consecuencias.

         La misma está basada en la creación de un cuerpo policial con funciones exclusivamente judiciales, al parecer dedicado a la instrucción de las causas judiciales, llevando adelante la investigación del delito, desligada de la Policía-Institución, es decir de la Policía de Seguridad dependiente del Poder Judicial, como órgano auxiliar y ejecutivo de la misma, todo lo cual se asentaría con distintos argumentos como por ejemplo a) La Policía Judicial existe en otros países adelantados, b) La policía de seguridad, como policía preventiva se distingue de la policía represiva. c) Debe haber dos Policías, una para cada función, la Policía de Seguridad para la función preventiva y la Policía Judicial para la función represiva. d) La Policía Judicial puede constituirse con ciertos servicios de investigaciones;  y otros de carácter más técnico en lo que hace a derecho, por lo que dejamos en manos de calificados juristas su desarrollo.

         Todos estos argumentos son refutados detalladamente en un preciso trabajo realizado por el Inspector General (retirado) de la Policía Federal Argentina, Dr. ENRIQUE FENTANES, titulado LA POLICIA JUDICIAL, TEORIA Y REALIDAD, publicado por la Biblioteca Policial de dicha Institución, 1968, cuyo autor destaca, a esa fecha, el sistema entonces utilizado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, (pág. 110, 35)  lectura que se recomienda para comprender mejor la presente exposición y sus motivos, por lo que finalmente podemos entrar de lleno  en la parte medular  que nos lleva a plantear nuestra inquietud. El abismo existente entre la hasta ahora teórica POLICIA JUDICIAL, y la necesaria y ya probada en nuestro país y en la generalidad de los de primer orden de una INSTITUCION POLICIAL CON FUNCIONES JUDICIALES.

         Esta gran diferenciación, aunque resulte difícil admitirlo, escapa muchas veces al alcance de comprensión de gobiernos y  legisladores y en ocasiones obtienen el apoyo de policías que interpretando la propuesta como una posibilidad de absolver a la institución de una gran parte de su carga, en la sana intención de poder dedicar todo su esfuerzo a la tarea preventiva adhieren a tal posibilidad en un todo, o en híbridos resultantes como en el caso actual de nuestra Institución, con la llamada “Policía en función Judicial”

         Ya Alberdi y Sarmiento en polémica sobre artículos de la Constitución Nacional, coincidían en la sentencia de que los agentes de policías debían ser órganos del Poder Ejecutivo y si bien lo es en referencia al Poder Ejecutivo Nacional, alcanza perfectamente al caso que nos ocupa, entendiendo que el caso de existencia de una Policía Judicial, dependiente del Poder Judicial, entraría en controversia con el principio mismo de la división de poderes y en conflicto con las normas constitucionales vigentes.

         Por otra parte, en lo que hace al personal de la “Futura Policía Judicial”, ¿qué criterio se tendría en cuenta para su formación?

-        Asignando personal policial actual a la nueva institución, con la problemática que ello traería aparejado a quién ha iniciado una carrera con determinadas perspectivas y vocación de servicio, y se ve impelido a continuarla en un ámbito totalmente ajeno a su formación, ello sin tener en cuenta el profundo drenaje a ocasionar en las ya menguadas fuerzas policiales.

-        Organizar una nueva institución desde el principio con nuevos integrantes, para lo cual seguramente se recurriría a jóvenes universitarios o a profesionales ya graduados, desconociendo que ninguna universidad puede hacer a un policía, puede sí perfeccionarlo, proveerle un panorama jurídico o cultural más amplio, aprovechable para la función en varios de sus aspectos, pero no pude formarlo policía, esto solo puede quedar en manos de la Institución Policial.

La opinión uniformada sobre la cuestión se encuentra debidamente fundamentada por la exposición realizada por el Comisario General Osvaldo Bernacchi, de la Policía Federal en el Primer Congreso Panamericano de Criminalística, Santiago de Chile, 1944, citado por el Dr. Fentanes, en el libro cuya lectura se recomienda y que se reproduce a continuación por la claridad de sus conceptos:

“Nuestra Policía, tanto de seguridad como la de investigaciones, responde aun mismo fin, que es la vigilancia, la prevención y la investigación del delito, bajo formas y preparaciones comunes, pues el grado de cultura profesional se alcanza por igual entre los agentes y funcionarios de cualquiera de las dos ramas. Un policía dependiente del Poder Judicial estaría en desventaja respecto a la Policía de Seguridad, porque no realizaría la fecunda labor de prevención y vigilancia, como lo hacemos nosotros, siguiendo los pasos de los delincuentes conocidos, observando sus costumbres y hábitos, sus medios de vida, sus guaridas, lugares que frecuentan y métodos que practican en la ejecución de los hechos. Una policía judicial, que no conociera el ambiente ni los sistemas puestos en práctica por los delincuentes, se encontraría desorientada al principio de la investigación. Además, carecería del “imperium” necesario, propio de la policía dependiente del Poder Ejecutivo, y tendría que acudir a ésta, necesariamente para apoyar sus procedimientos, lo que viene a demostrar “que aquella policía judicial, sería un organismo más, sin fundamento lógico. Además la policía, que actúa desde el primer instante de la comisión de un hecho, adopta medidas eficaces y evita pérdida de tiempo que a veces resulta de primordial importancia. Por eso nuestros agentes aprenden en la Escuela y en las academias a conservar y fijar los rastros del delito, impidiendo que desaparezcan, y los oficiales conocen la técnica, la psicología y la lógica de las pruebas, dominando la escena del delito y proveyendo inmediatamente las medidas que se impongan”

“La policía de Seguridad en funciones de auxiliar de la justicia o policía judicial, representa un adelanto para las investigaciones, pues se halla en contacto directo con la población, es más accesible para el público, y las pesquisas no se malogran ni se pierden los rastros o huellas del delito por no haber obrado a su debido tiempo. Es indudable que la policía de seguridad en funciones de auxiliar de la justicia aprovecha desde los primeros momentos consecutivos del delito, las propicias circunstancias que le permiten ahondar rápidamente la investigación, obtener informaciones exactas del interrogatorio previo de los testigos, de la víctima o del propio autor, si ha sido detenido, y, antes de que éste pueda entrar en subterfugios o ser puesto sobre aviso por sus amigos o parientes, conseguir por medios legales la comprobación de la culpabilidad o inocencia del reo. Los precedentes demuestran que reducir la actuación de la policía a una función de estricta prevención y seguridad trae como consecuencia un dislocamiento de la función represiva del estado, que debe necesariamente acudir a otras fuerzas distintas que a veces chocan entre sí. Para encauzar científicamente una investigación no conviene que se independicen y separen en forma absoluta las funciones de la policía de seguridad y judicial, porque desde los primeros momentos del suceso concurren una serie de antecedentes y circunstancias que son fundamentales para la instrucción del proceso, y que no deben escapar al ojo avizor del buen policía, a su astucia y experiencia de la vida real”

         Para finalizar y en el ánimo de no extender demasiado el presente resumen agregamos como segundo ejemplo la opinión sobre el tema del Inspector General  Marcel Sicot, de la Seguridad Nacional Francesa; ex Director de Interpol,

         “La Verdadera función de la policía, la que consiste en proteger bienes, vida y libertad contra atentados graves, exige intrínsecamente que sea asegurada por un servicio, si no homogéneo, por lo menos perfectamente coordinado y centralizado. La unidad de la función postula la unidad de los servicios, La función de policía. Si es erróneo distinguir rigurosamente aspectos indivisibles de la función de policía, es con mayor razón incurrir en grave error el querer dispersar los servicios de policía en función de distinciones arbitrarias.”...” Hacer depender la policía judicial de otra autoridad que no sea la de los servicios de policía general, equivaldría a quebrar el arma cuyo supuesto manejo inhábil se desea evitar. Sin los demás servicios de policía, la Policía Judicial no es nada, ni se puede hacer nada, por así decir. La Policía Judicial es un órgano especializado de un cuerpo complejo que lo nutre. El más modesto agente de calle informa a menudo mejor que un interrogatorio de instrucción Aislar a la Policía Judicial del resto de la Policía es cegarla y negarle su alimento. No solo quedaría privada de numerosas fuentes de información y medios de acción; se ha comprobado, donde se intentó la experiencia que debió afrontar, en una u otra forma, la hostilidad de los otros servicios de policía, que le negaban la comunicación de sus archivos”.

         Cuantas similitudes encontramos en las predicciones planteadas hace más de medio siglo, con la realidad actual en nuestra provincia, creemos que no hace falta enumerarlas por su encaje perfecto.

         Que cerca se encuentra la Policía de la Provincia de Buenos Aires en “el disloque”, que menciona Sictot. Hoy las llamadas Policía de Seguridad y Policía en Función Judicial, se encuentran tan divorciadas en cuanto a su accionar que a la vista se observa el escaso o nulo rendimiento de las investigaciones. Desgraciadamente se desaprovechan una enormidad de fuentes de información que maneja la primera, no por mala voluntad de sus integrantes, sino porque la estructura y la división a que han sido sometidas así lo impide.

Cuanta verdad puesta sobre la mesa por verdaderos profesionales de la seguridad pública,

Cuanto tiempo perdido.

 

4) OTRAS CONSIDERACIONES

Todos recordamos que cuando hace pocos años se elaboró un nuevo Código de Procedimiento Penal quitando las facultades de la función judicial a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, entre otros argumentos que se esgrimieron justificando la urgencia, los principales fueron:

1. La corrupción policial, al respecto de lo cual debemos hacer constar que quienes esgrimían dicho argumento ni siquiera intentaron probar aunque mas no sea parcialmente algún cargo; de todos los supuestos corruptos, a la fecha ninguno de los policías que fuimos desplazados debió afrontar cargo alguno ante la justicia, es más, pese a los años transcurridos, ninguno se vio envuelto tampoco en problema de ningún tipo con la justicia y aún esperan que aquellos, principalmente gobernantes, que hicieron tales acusaciones inicien las acciones correspondientes a lo cual se encuentran o encontraban obligados por su calidad de funcionarios públicos.

2. La incompetencia policial, para llevar adelante la fase instructoria de la investigación criminal, Después de casi un siglo en que la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en cumplimiento al Código de Procedimiento en lo Penal de Jofré (1915), llevó adelante la investigación criminal, cumpliendo a su vez las funciones de la llamada justicia de instrucción, y siempre en conocimiento tanto del Juez competente, como de los Srs. Agente Fiscal y Defensor de Pobres y Ausentes, recibiendo muy escasas críticas procedentes del ámbito judicial, pese a los escasísimos medios, en especial económicos con lo que siempre contó, debiendo en muchos casos recurrir a asociaciones cooperadores o directamente a la caridad pública, o a su bolsillo personal para cubrir las necesidades propias de la investigación y/o instrucción (todo lo cual conocemos muy bien los policías), de buenas a primeras y ante la falta de capacidad gubernamental para encontrar respuestas a la demanda ciudadana sobre seguridad, se encuentra culpable a la institución policial, que obligada por la Ley Procesal, había actuado de esa legal manera, por lo cual “se le sacaba la instrucción sumarial a la Policía”, como si ésta mantuviera dicha atribución por propia voluntad y capricho, y en lugar de agradecerle públicamente este compromiso de tantos años directamente se le acusa de esta situación. Hoy la realidad nos indica que el personal policial sigue comprometido en la instrucción de causas judiciales, bajo la dependencia de las fiscalías, con lo cual se desvirtúa lo prometido, como también la posibilidad de afectar mayor cantidad de personal a la prevención callejera. Quizás este argumento haya tenido nacimiento, malintencionado o no,  en el desconocimiento del origen, naturaleza, evolución, situación, medios  y estado en que se encontraba la institución policial en su función judicial al momento de la reforma.

3. Procedimientos abusivos de la Policía con tales atribuciones, Pese a lo inconsistente de una acusación de este tipo, basada en hechos aislados, reales, supuestos o controvertibles, sobre los que se generalizan juicios y conclusiones, en la vieja práctica de “pegarle a la policía” con distintos intereses, debemos suponer que un mero cambio de nombre o carátula no hará desaparecer como por encanto cualquier vicio que pueda surgir en el seno de la Institución, sino que la institución policial respetada en primer término por el Estado, y sus representantes, a cuyo servicio se encuentra, con una organización no sometida a las variaciones políticas, sobre bases legales que hagan al profesionalismo, no solamente declamado, sino real y conforme a las necesidades que puedan indicar sus máximas jerarquías, tanto en actividad, como en retiro, y principalmente no comprometidos políticamente.

 

5) CONCLUSIONES

         Entendiendo debidamente esclarecidas, o por lo menos planteadas las diferencias consideradas fundamentales en cuanto a los conceptos de Policía Judicial y Policía con funciones judiciales (Y aquí hablamos de la institución policial toda, y no solamente una dependencia o rama de la misma), resulta fácilmente deducible los beneficios y perjuicios que cada posibilidad acarrea a la hora de obtener resultados a favor de la Seguridad pública y la necesidad de que la redacción de un nuevo Código de Procedimiento en lo Penal para la Provincia de Buenos Aires pueda realizarse con la necesaria claridad de conceptos en la búsqueda del fin determinado. 

Dejamos para el mejor criterio de los juristas y a los frutos de la discusión parlamentaria el alcance de las herramientas a otorgar a la fuerza policial con funciones judiciales, no sin antes llamar la atención sobre aquellas que son utilizadas por las principales policías del mundo en concordancia con las normas legales que las regulan y sobre las cuales no debe temerse la sana y desintencionada discusión, como lo son entre otras: la detención, el interrogatorio, la pesquisa domiciliaria, el levantamiento de pruebas, la realización de pericias, el valor de las actas policiales, testimonios policiales, secuestros probatorios, revisión de vehículos, etc., sobre cuya mayor o menor amplitud no creemos oportuno incursionar por el momento.

 Por último, al igual que Fentanes, no podemos dejar de citar a James Golsdschmidt, en su Teoría General del Proceso, cuando dice;

“La Falta más grave que puede cometerse en la construcción jurídica es la de construir una institución no según su sentido real, sino según una finalidad ideal”

                                                       

MIGUEL ANGEL REYNOSO

Crio. Insp. (RA)

                                                                 

Marzo/2000

___________________________________________________________________

 

Recordando noticias viejas que parecen nuevas

Profético: El ex Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires Comisario General (ra) Bronislao Rogosz declaraba ya en 1997 que la mafia contaba con la anuencia de ciertos sectores y que la seguridad estaba minada por el avance de las mafias y el narcotráfico.

(Reportaje del diario La Nación, 24 de marzo de 1997) (08-11-08)

 

Se agrava la crisis de seguridad bonaerense

Rogosz: la mafia cuenta con la anuencia de ciertos sectores

Bronislao Rogosz dijo que la seguridad está minada y que avanzan las mafias y el narcotráfico en la provincia de Buenos Aires.

 

LA NACIÓN-Lunes 24 de marzo de 1997

LA PLATA.- Bronislao Rogosz condujo a la Policía Bonaerense durante la gobernación radical de Alejandro Armendáriz. Vive en Mar del Plata y desde allí confió a La Nación que por no comulgar con el poder político en un acto de corrupción lesivo a la fuerza, renunció al cargo que ejerció por nueve meses.

Según relató, un juez federal local descubrió dinero de por medio en la confección de una causa instruida por un comisario de Lanús. Rogosz separó al funcionario, le abrió un sumario administrativo, mientras se sustanciaba el proceso penal. Como "mi decisión fue desautorizada por las autoridades, me fui y conmigo lo hizo toda la plana mayor", explicó.

El antecedente autoriza al ex jefe a sostener que en los últimos cinco o seis años, estallaron los casos de corrupción policial, pero jamás, apuntó, en los niveles que hoy se conocen.

A su juicio, se llegó a esa grave situación al ser atacado el sistema de seguridad por un plan preconcebido por los narcotraficantes y los elementos mafiosos que se han instalado en la provincia, contando con la "anuencia planificada de ciertos sectores".

Como ejemplo del avance de la droga, recordó que a fines de 1986, la Brigada de San Martín decomisó decenas de kilos de cocaína en el procedimiento policial más importante registrado en el país. Ahora, en una semana, la Policía Federal se incautó de 1700 kilos de marihuana en un operativo ejecutado en la provincia, según sus dichos.

Droga y criminalidad

"No nos han escuchado, porque es evidente y esto lo calibra la comunidad, que por actos premeditados, hemos sido invadidos por la droga y la criminalidad. La seguridad está minada y la policía al borde de su destrucción", sentenció.

Negó luego que los efectivos se opongan a la reestructuración diseñada por el gobernador Eduardo Duhalde. "Sí queremos que se corrija el rumbo, que se termine con la corrupción, porque tememos que se termine por administrarla".

No obstante arremetió seguidamente contra la norma que instauró la prescindibilidad masiva, pues, según él, es un disparate como fue concebida. En su opinión, pudo haberse suspendido por corto tiempo la vigencia de la actual ley orgánica, resueltas las cesantías, exoneraciones y retiros, pero nunca dejar a todos los hombres uniformados en situación de prescinbilidad por un año, con la posibilidad de extender sus alcances por otros 365 días.

Ceguera política

Como consecuencia de la "ceguera del poder político", según el prisma del ex jefe, el descreimiento astilla las conductas de jóvenes oficiales que dudan de las palabras de las autoridades. "Es que se sienten castigados mientras ven que a algunos responsables de los desaciertos se los premian. Ellos, además, necesitan de un jefe que los arengue, que ejerza autoridad, que respalde a sus hombres y que se sienta apoyado por ellos. Por el contrario están indefensos y huérfanos de una conducción que no los dirige".

Declaró que los hombres de azul han perdido las ganas de cumplir con su misión; hasta han bajado los brazos, mientras la única voz oficial que les llega es la de la amenaza.

Anarquía y caos

Con el estado de "anarquía y caos" por él descriptas, la fuerza se expone a seguir el eco de cualquier insinuación, hasta la adopción de medidas sin retorno, un extremo rechazado por Rogosz.

En otro tramo del reportaje, calificó como "otro disparate" la alternativa barajada por el gobernador de poner un civil al frente policial si el proceso de cambios no da resultados o fracasa.

"Ese jefe debe resultar de una decisión legislativa y no como la la consecuencia de una amenaza proferida ante miles de oficiales", alegó.

Según su lectura, la crisis policial estalló en manos del poder político provincial cuando el periodismo denunció puntualmente los casos de corrupción. Sólo en ese momento, redondeó Rogosz, las autoridades se dieron por enteradas y no encontraron otra salida que culpar de todo a la policía.

Fue, entonces, que el ex funcionario de la administración de Armendáriz se preguntó en voz alta: "¿Los funcionarios políticos no veían lo que se avecinaba y les habíamos advertido o eran parte complaciente y usufructuaban la situación?".

Delatores y alcahuetes

Por añadidura, demandó un cambio de 180 grados en las políticas de seguridad delineadas por el gobierno bonaerense, en razón de que los datos que maneja señalan que la crisis tocó hasta la médula a la institución y puede llevar a su destrucción total.

Como entendió que costará y "muchísimo" remontar el desprestigio y descrecimiento cosechados, descalificó los pronósticos de un funcionario "trasnochado", que dijo que de la noche a la mañana se puede separar la paja del trigo policial. "Salvo que cuente con alcahuetes o delatores que con tal de cumplir las órdenes son capaces de tachar al azar y sin pruebas a cualquier efectivo", observó Rogosz.

Para el final, el ex jefe policial reservó otra carga de gruesa munición: "El avance de la corrupción es, asimismo, el resultado de responsabilidades cruzadas, puesto que por cada policía corrupto hay un político corrupto". Jorge O. Manchiola

Antecedentes del conflicto en la policía

En los últimos diez años la policía fue centro de interés a raíz de distintos conflictos y reclamos originados dentro de la fuerza.

El mayor autoacuartelamiento que vivió la policía bonaerense en estos últimos tiempos, se registró el 7 de octubre de 1993, cuando 400 efectivos se amotinaron en la Cuerpo de Patrullas Bonaerenses, Unidad Regional XIV de Quilmes. El reclamo incluía mejoras en los salarios y en las condiciones de servicio.

El entonces jefe de la policía bonaerense, comisario general Pedro Klodczyk, expresó que los autores habían optado por elegir "el camino equivocado para reclamar".

Aunque no se descartaba el empleo de la fuerza para poner fin al motín, después de casi tres días, los policías levantaron el autoacuartelamiento tras recibir la promesa de nuevos uniformes y mejor armamento, pero el jefe de la fuerza destacó que la institución no contaba con fondos para aumentar los salarios.

Si bien no hubo medidas disciplinarias contra los rebeldes, el vocero y negociador del grupo, comisario inspector Edgardo Mastrandrea, a cargo de el Departamento de Asuntos Judiciales de La Matanza, fue el único castigado: pasó a disponibilidad preventiva.

Una larga historia

Según un informe elaborado por el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, entre 1986 y 1991 se registraron en nuestro país 119 medidas de fuerza por parte de las policías de la Capital Federal y las provinciales.

El estudio sostenía que en más de un 80 por ciento de los casos el motivo de los reclamos fue por mejoras salariales y que el resto obedecía a cuestionamientos de otro tipo, como el relevamiento de jefes policiales o el pedido de mejor equipamiento para los efectivos.

La mayoría de las medidas de fuerza de los policías producidas en esos 6 años correspondían a expresiones de malestar que se hicieron públicas. Y aunque hubo 49 autoacuartelamientos y motines, se registraron sólo 3 huelgas de hambre durante 1986 y 1991.

1990 fue el año récord, ya que concentró más del 24 por ciento de los reclamos policiales, mientras que el siguiente fue el año en que se registró la menor cantidad de protestas de los uniformados.

La hoy cuestionada policía bonaerense marchaba, junto a Tucumán, a la cabeza de la estadística y entre las dos agrupaban casi la mitad de los reclamos de la fuerza en aquellos seis años.

Anoche todo era normal

Ayer, por lo pronto los jefes y oficiales llamados a sus puestos estuvieron prestos, según las directivas impartidas por sus superiores. Los francos, según se dijo, quedaron suspendidos y no hubo resistencias manifiestas.

Se cumplieron las guardias, se patrullaron las calles, se tomaron denuncias, se realizaron procedimientos y se realizaron los habituales operativos de seguridad en las canchas. de fútbol A todo esto, anche, los misteriosos mentores de la huelga policial convocada para hoy, permanecieron en silencio como si hubiesen trastocado sus planes, modificado su estrategia por temor a ser identificados o porque, como insinuó un calificado vocero policial, "carecen de predicamento" o son "meros petardistas".

Agitación

Pero igualmente la campaña de agitación cobró sus frutos, pues levantó la temperatura oficial, cuyos representantes tensionados y preocupados apelaron a una batería de medidas para conjurar la anunciada protesta.

A diferencia de otros tiempos de convulsiones policiales, en éste no han aparecido a la superficie los presuntos integrantes del autodenominado Movimiento de Dignidad Policial (Modipol).

________________________________________________________

 

>>VOLVER a INICIO

VER MAS